El presidente K. nos habla desde la derecha

Por suerte, en un año electoral, el Presidente comienza a hablar, ya más claramente desde su posición real: liberal y de centro derecha.
En esta nota del diario Clarín de hoy, tomada de las declaraciones hechas a –justamente– Radio 10 (la de la derecha, la que escuchan la mayoría de los taxistas de nuestro país, porque se difunde por FM, por todos lados) el presidente que tenemos desde hace dos años, al que votaron muchos/as para que no volviera Menem, muestra su postura contraria a los reclamos del sector más castigado, más olvidado, y que viene sufriendo por décadas, gobierno tras gobierno, las políticas de ajuste de la economía que se aplican en este país, como en tantos otros, desde las últimas décadas del siglo XX.
Seguramente K. no conseguirá los votos de quienes pensaban que este Presidente "los escucharía" o les hablaría. Sí cosechará los votos que más lejos tuvo hasta ahora: los reaccionarios, los fundamentalistas, los que quieren "el orden" y las calles "limpias".
Otra vez, un presidente en Argentina, vuelve a perder la oportunidad de lograr una administración más humana, no sé si más justa, pero por lo menos, con una intención de ponerse del lado de quienes sufren siempre, esté quien esté arriba. Me hace acordar mucho al patriarca del radicalismo bonaerense: Raúl Alfonsín.
No me duele, porque nunca le puse ni una ficha a este presidente, sí me duele por mis compañeras y compañeros que seguirán en las calles, soportando palos, y los que están presos/as seguirán estándolo, por haber cometido el gran crimen contra la sociedad toda: ser pobres, organizarse para reclamar por menos hambre, y juntarse con los partidos de izquierda, para quemar gomasen las rutas, y frente a las puertas de la "cara" del país: la legislatura y la casa de gobierno de la ciudad de Buenos Aires. Por cierto que pienso que varias agrupaciones de izquierda se han equivocado también en estos años, en mantener una estructura en base a planes de ayuda social ($140.- pesos por cabeza de familia, la mayoría mujeres). Pero ese es otro tema y otra responsabilidad: no dirijen un país, y ni siquiera una oposición fuerte.

LA CUESTION SOCIAL: PRIMER CUESTIONAMIENTO DIRECTO DEL PRESIDENTE A LOS PIQUETEROS

Kirchner rechazó los cortes de calles como método de protesta


Dijo que "una verdadera libertad de expresión debe desistir de ese procedimiento". Y aunque opinó que los cortes "disminuyeron muchísimo", condenó los reclamos "extorsivos" de algunos sectores.


Guido Braslavsky.
gbraslvasky@clarin.com

El presidente Néstor Kirchner criticó ayer a las organizaciones piqueteras opositoras al Gobierno, que mantienen el método de cortar calles y rutas para hacer oír sus reclamos. "Una verdadera libertad de expresión, de ideas, debe desistir definitivamente del procedimiento de cortar calles porque eso es quitarles derecho a otros argentinos que también trabajan y también sufren", afirmó Kirchner.

Kirchner dio su visión del movimiento piquetero y destacó que varios grupos "se incorporaron y están acompañando la gestión, y han abandonado definitivamente esa mecánica, mientras otros también la están abandonando y otros la usan como instrumento de presión".

Según el Presidente, "el movimiento piqueteril tal cual lo conocimos ya tiene otros roles totalmente diferentes, porque ahora cuando alguien sale a cortar la calle son movimientos políticos o sindicales, pero ya no es esa expresión anárquica".

Kirchner hizo estas declaraciones en una entrevista con radio Diez, donde aseguró además que los cortes han "disminuido muchísimo", algo que se logró "poco a poco, sin represión".

"El camino es exponer las ideas en diferencia sin perturbarnos. Uno puede hacer una movilización sin tener que cortar la voluntad del resto", insistió.

Además, expresó su rechazo a los reclamos "extorsivos" de algunos sectores.

Este mensaje presidencial llega en momentos en que, efectivamente, parece registrarse un reflujo del movimiento piquetero, que al compás de la creciente desocupación, desde mediados de los 90 hasta al menos fines de 2002 fue un actor central del conflicto social en el país, desde su nacimiento en las ciudades petroleras arrasadas por la privatización de YPF, hasta su consolidación en los grandes centros urbanos hacia fines de la década.

Kirchner lo puso en contexto, al decir que los piqueteros "eran la expresión de una Argentina que había explotado institucionalmente en 2001" y aludió a los cacerolazos que se sumaron en esa crisis: "En su momento hubo sectores de la clase media que se abrazaron con ellos y reclamaron un cambio fuerte en la Argentina", pero "después se terminaron confrontando las propias situaciones por exceso", analizó.

Como contracara de la atenuación de la protesta piquetera, los conflictos sindicales "tradicionales" han vuelto a recuperar el protagonismo perdido. El aumento de los salarios, deprimidos por la devaluación y una in flación acumulada del 62% desde entonces, aparece como el reclamo excluyente: el ingreso promedio de los argentinos es de 654 pesos, y no alcanza para cubrir la canasta familiar de 730 pesos, que marca el límite de la pobreza según el INDEC.

La semana pasada la presión sindical se hizo sentir fuerte, al coincidir paros de bancarios, estatales y docentes de todo el país, incluidas las universidades. Al deplorar el método del corte de calles, el Presidente pudo haber apuntado a desalentar la generalización de esa forma de protesta, que fue usada por los estudiantes secundarios que hace pocos días paralizaron varios colegios de la Capital.

Desde que asumió hace hoy dos años, el gobierno de Kirchner se impuso entre sus prioridades la desactivación del movimiento piquetero como un factor de poder. Así, logró incorporar al oficialismo a importantes sectores, como la FTV de Luis D'Elía, Barrios de Pie (su líder Jorge Ceballos es funcionario en Desarrollo Social), el MTD Evita de Emilio Pérsico. Estas organizaciones proveyeron a un Kirchner que al asumir era mirado con recelo por el aparato del PJ, de "tropa propia" en distintos actos en el país.

Varios de estos dirigentes buscan hoy lugares en las listas del PJ para octubre. Hace casi un año, en junio pasado, habían formalizado su apoyo al Gobierno en un encuentro en Parque Norte, al que fueron varios ministros del Gabinete. Esa primera señal pública de que había surgido un grupo de piqueteros oficialistas generó una fuerte polémica.

La política negociadora del Gobierno —se dice que con planes de empleo como estímulo— logró atemperar también las protestas de sectores piqueteros considerados moderados, que aceptaron desistir de los cortes totales, también al percibir el hartazgo de la sociedad con este método.