sábado, enero 30, 2010
Poesía cosecha enero 2010
a tu voluntad
de ser nosotras
aquí en el vendaval
ahora que vos
no sos libre del todo
ahora que yo
tengo ganas de ser
otra
* * *
una boca sobre otra boca
la tuya sobre la mía
sube el deseo
que quiere escapar
del mapa ya trazado
un designio se atisba
el de ser un breve canto
de hembras en celo
en el fin de un tiempo
atrás de lo que no puede ser dicho
debajo de lo que no se puede ver
* * *
escribo sobre tu ausencia
nunca te vi borracha
y sin embargo sentí tu aliento
alcoholizado en mi lengua
el temblor de tu cuerpo
en mis brazos
la tensión de los músculos
de tu espalda
el calor de tu piel
abrasada de deseo
y sucumbí
yo también
a la pasión
encontré tu calor
tus manos acariciando
mi piel
tu lengua de mariposa
que va hacia el fuego
la comba de tu cintura
sobre mi sexo
acabé en tu boca
y en tus dedos
pero no fue lo mismo
para vos
la lucha contra el poder
del pasado sobre tu cuerpo
no es sólo tuya, ¿sabías?
escribo porque no estás
porque no sé si alguna vez
volverás a estar como esa vez
si mi lengua en tu sexo
si mis dedos en un punto
que se parece al interruptor
que enciende tu sol
si hoy es otro día más
sin vos
sin tu calor
sin tus caricias
alborotando mi piel
yo voy a ser yo
otra vez
en cuanto sepa
cómo exorcizar
tanta pasión
acongojada
enrollada
como una serpiente
en el canasto del
encantador
tu mano se aferra a mi mano
yo soy la dragona
pero vos tenés las garras
* * *
Me seguís buscando
no podés controlar
un impulso
más fuerte que vos misma
y me buscás
me preguntás cómo estoy
lejos de vos
así estoy
sin tus besos
sin tus caricias
como si nunca
te hubiese tenido
como si todavía
te estuviese esperando
* * *
Cuándo detenerse
no es lo que más
conocemos
cuando se trata de nosotras
No hay límites
¿o sí los hay?
¿dónde estás ahora
que te necesito?
Lejos no es límite
suficiente
* * *
Abrazarla
sostenerla en mis brazos
acariciar su espalda
enredar mis dedos en su cabello
y besarla suave y tiernamente
como si fuésemos
la que se enamoró
y la que logró enamorar
y no las amantes
furtivas
que no quieren
ni mencionar
la palabra
tiempo
ni futuro
ni seguro
lenguaje prohibido
es el código del enemigo
en esta guerra contra
todo lo que no podemos
contra todo lo que
dice no
las manos llenas de caricias
así quedarán
los brazos tensos a punto
de abrazarte
una vez más
se aflojarán
no hay mucho más para dar
la economía del error
fija sus normas
y nosotras
no hacemos más que acatar
* * *
Me gusta lo que hacés
lo que hiciste hasta acá
me encontraste en la poesía
y nos conocimos entre libros
cuándo siempre parece
demasiado para preguntarle
al destino
pero a veces apresura
el deseo de acomodar
todo prolijamente
en una sucesión
lógica
y mis brazos se abren
para abrazarte en el amor
y la dulce pasión
crece sin medida
y se alimenta de
las palabras que
convocamos
desde nuestros
deseos de ser
nosotras
y además otras
* * *
Enero se demora
en cada beso
toma esa forma
suave y húmeda
tibia y carnosa
enero es
cada posibilidad
de tu beso
en mi boca
tres, seis, diez milagros
uno atrás del otro
y esa piel de verano
con su calor
me acerca
me llama
a que saque
todos mis instintos
mitológicos
mis escamas de dragona
en celo
de criatura en vuelo
alrededor de la fogata
más mítica y recóndita
que aparece y se desvanece
a su propio ritmo
es este otro tiempo
indefinido
en el que nos abrazamos
como si no fuésemos
a vernos nunca más
o no fue siempre así?
hoy recuerdo
ese fin de semana
de despedidas
infinitas
y tu insistencia
temeraria
para burlar
día a día
hora tras hora
un destino de lejanía
y el deseo creció
atravesó confines
desérticos
campos sembrados
de obstáculos
de imposibles
de lo más improbable
como el amor
y los días se estiran
como si un reloj
de arena de goma
se meciera
por la curva de tu cintura
y rodara el polvo
de las horas y los minutos
acompasados
por el ritmo
de nuestros corazones
palpitando en secreto
ocultas al sol
brillamos
con luz propia
entre polvos mágicos
como polvo de estrellas
y fuegos artificiales
toda una artillería
pesada contra
el olvido
el nunca jamás
y las lágrimas
que a veces
quieren mojar
la pólvora
deshacer la arcilla
horadar la piedra
que pisa el fauno
enero
cae por su propio peso
sobre el colchón
tendido como
alfombra mágica
cuando nosotras
hacemos de cuenta
que sabemos volar
sin equipaje
sin ropas
sin brújula
que anuncie
un destino probable
jueves, enero 07, 2010
TITA te invita!

Cooperativa Poética Política TITA invita:
a su primera Kermesse literaria del año
Presentación poética lenguaraz
Poesía en movimiento
viernes 8 de enero 2010, 21 horas
lugar: Rioja 674, 1º B
(TITA expone literaturas, muestra artes en asociación política, anticipando el bicentenario queer)
difundan y confirmen presencia
341-3087418
341-6029640
actividad autogestiva, libre y felizmente gratuita
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martes, diciembre 22, 2009
Reseña de 'Autoficción' por Maia Morosano
Muchas gracias Maia! :)
Autoficción: una fábrica de palabras, una fábrica de recuerdos.
¿Qué es la memoria? ¿Qué es la experiencia? ¿Qué son las palabras sino una red de fotografías capturadas por el recuerdo? Son esas fotografías y no otras las que elegimos para crear el mundo, porque el mundo no está creado, lo creamos nosotros, con la palabra, mejor dicho, con el peso de la palabra que surge de adentro, porque las palabras pesan y caen como gotas cargadas en la tierra. La tierra de Irene a veces está seca, a veces está húmeda esperando ser gozada. Siempre la tierra que nos nace, siempre la tierra que nos pare. La palabra cae en la tierra y rueda, se esconde en una hendidura y crece, se hace viento y grita por el hambre, por la ausencia, por el cuerpo.
Autoficción está lleno de palabras y de fotografías que esperan ser poseídas, que esperan ser tocadas, acariciadas, palabras vivas, palabras que esperan a un lector abierto que las abrace como la tierra y que las chupe y que las trague, y bien adentro las sienta, las haga suyas, las transforme.
El ritmo de los versos nos envuelve, somos tierra porque nos escuchamos en la tierra, somos agua porque nos escuchamos en el agua. Poco a poco nos hacemos palabra, poesía, verso, ¿y dónde están nuestras manos que tomaban el agua de la fuente? Están en el suelo cantando a la tierra y al río: “Señor/ Gran Paraná,/ devuélveme mis sueños./ Te pagaría/ con mi salario de lágrimas,/ con agua salada/ te pagaría,/ si lo pudieses aceptar…”.
Autoficción es un canto también al nacimiento y a la madre que escucha y no importa si un sistema perverso nos niega el pan de cada día, porque ella nos abraza y nos da de su vientre, que es más que comida: es amor.
Los pies de mi madre
fueron alguna vez
mi punto de apoyo
mi espejo.
Viajar
a las lejanas
tierras
del deber
sobre ellos
no pudo ser mi lema.
Pero amé sus pies.
Marcados por el recorrido
de pasillos de hospital.
Huesudos y venosos.
Pedestales esculpidos
por la que los lleva puestos.
Mirar sus pies
y experimentar la piedad
eran una sola cosa.
Comimos
gracias a ellos
nos vestimos
gracias a ellos
y sufrimos
con ellos.
Yo conocí el cielo
cuando conocí los pies de mi madre.
Y sentí el dolor que ellos sentían.
Y lo único que deseaba
era tomarlos
entre mis manos
para darles alivio.
La tapa del libro es una mujer hecha de retazos, de recortes diferentes, coloridos, amalgamados por la figura, por el cuerpo, quizá por el recuerdo y la experiencia que conforman ese cuerpo.
Las poesías de Irene Ocampo nos ofrecen una mirada fuerte, penetrante, una mirada que nos atraviesa y nos desnuda, una mirada que remonta voces, historia, vida. ¿Qué somos sino la tierra que chupa de la memoria? ¿Qué son las palabras sino una fábrica de recuerdos? ¿Cómo vamos a vivir si no creamos nuestra autoficción, nuestra historia, nuestra forma de ver y tocar el mundo?
Irene Ocampo
Hipólita Ediciones
Año de edición: 2008
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jueves, diciembre 17, 2009
Navidad en el taller. Contratapa en Rosario 12
Navidad en el taller
Un taller es un taller. Pero este no es un taller común.
Hace dos años que con la Negra salimos a bailar todos los 24 de diciembre, después del brindis. No importa con quién andemos, y si estamos solas más todavía.
A veces nos encontramos una hora antes de que abra el boliche. Es uno que pasa cumbia y ahora, después de que le insistimos un montón, también rock nacional.
El lugar es bastante horrible, como todos los boliches que conocemos. El dueño es un delincuente peor que Chabán.
Yo tenía ganas de bailar acumuladas desde la semana anterior que no había podido salir. Esta vez, se nos unió la Colorada, que andaba suelta y con ganas de divertirse. Por suerte yo también. Nos llevamos muy bien, somos del mismo signo, yo le llevo dos años. Cuando ella está deprimida, yo también, y cuando yo me enojo, a ella también le agarra la loca, y nos peleamos juntas. La Negra, que ya nos conoce, nos deja tranquilas.
La Colo trabaja en el taller de electricidad del automotor del padre. Le va bien, cuando se murió el viejo, ella ya tenía un montón de experiencia, y pudo mantener la clientela del padre y llevarse algunos clientes del taller donde laburó antes. Desde que murió el viejo, festeja Nochebuena en el taller con sus compañeros y familiares y vecinos.
Me gusta la Colorada, desde hace mucho. Y ella me quiere por temporadas. Ya éramos amigas, cuando conocimos a la Negra. A ella le costó entender cómo podíamos ser amigas, y a veces amantes, pero se acostumbró... Bah, más o menos.
Bailamos separadas hasta eso de las tres y media, y cuando fuimos al baño juntas ella me preguntó: "¿Qué te parecen unos lentos?" Yo le dije: "¡Dale!". Y salimos de la mano.
Esperamos hasta el tercer tema, justo con ese de Patricia Sosa que dice: "Esta noche no me pidas nada/ Solo endúlzame los oídos".
La Colo estaba tan linda, de pantalón, como siempre, y una camisa azul Francia de seda que le quedaba un poco ajustada. No hicieron falta muchos más temas, al tercero nos miramos y ya estábamos saliendo para el llerta.
Y aunque un taller es un taller, éste no es un taller común. En la oficina hay un sofá cama que la Colorada usa a veces cuando se tiene que quedar alguna noche ahí.
Ella se me acercó y sentí un latido frenético adentro mío.
Un saxo entibiaba las paredes con fotos de esas que hay en los talleres de autos...
Su boca en mi boca se convirtió en vino del mejor.
Los pies desnudos tocando la otra piel. Roces. Unidos rodeaban la espalda de la otra.
Ella quería ser llevada a la cúspide del placer. Y yo no quise resistir su pedido: "Te espero, y llegamos juntas", me dijo.
Sacudidas, tirones, mordiscos. A la tierna vehemencia de encontrarse en el movimiento, en el músculo tenso que aprieta y las manos que acarician. Así ella devoraba mi deseo. Con boca y dientes, con ojos en los míos, habitándome otra.
No era la novedad del lugar lo que hacía de este momento, uno distinto. Había algo que no se podía tocar que me subía desde el pecho hasta la garganta, como una energía, como una emoción.
No creo que fuese la sidra que había tomado en el brindis. Ni tampoco los petardos que cada tanto se escuchaban que tiraban los vecinos. De una eran los besos de la Colo que me producían un efecto embriagador. Y era su piel sobre mi piel, expandiendo mi cuerpo más allá de mí. Y era el calor veraniego de las fiestas de fin de año aumentado por el calor de la pasión.
Y era todo eso, y también algo más.
"Feliz Navidad, amor", me dijo en el momento en que volví en mí.
Se descorrió un velo. Descubrí a la otra Colorada.
Link a la nota:
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