Las poéticas del sexo, Jeanette Winterson

Este es un regalito de cumpleaños, para compartir con Ustedes. Es una primera versión. Gabriela A. no seas muy mala con mi crafty translation ;-)

Las poéticas del sexo, Jeanette Winterson

¿Por qué se acuesta Usted con mujeres?
Mi amante Picasso está atravesando su Período Azul. En el pasado sus períodos siempre fueron rojos. Rojos rabanito, rojos como el deseo, rojos como la semilla que estalla de los escaramujos. Rojos como la lava cuando le decían Pompeya en su Período Destructivo. Su hedor, su herida, su concha partiéndose. En cuclillas, como un luchador de Sumo, muslos como jamones, lomos de cerdo, bifes de cortes traseros y ubres de cordero. Puedo robarle el corazón como un huevo a un pájaro.
Ella corre hacia mí con un deseo sutil, como una perra que llega a la cerca como si llegara a la caballeriza. Ella brama en la ventana, ensangrienta la vereda con su deseo. Me dice: “No necesitás ser Rapunzel para soltarte el pelo.” Conozco el juego. Lo conozco lo suficiente para golpear mis cuartos traseros y retirarme. No soy un flirteo. Puede oler mi suciedad y eso la hace inflamarse. Eso es lo que hace que mi tierna amante me haga engordar con espadaña fina. Cómo me hace engordar. Me hace inflarme, me da palmaditas, me estruja, y me alimenta. Me alimenta con deseo hasta que estoy gorda como ella. Estamos gordas una de la otra, nosotras, chicas retoño. Nosotras, limpias chicas enramadas, estamos llenas de sexo. Vos estás ancha lo suficiente como para mis caderas como rosas, te cubriré con mis pétalos, te voy a cubrir con mi perfume. Te cubriré en toda tu extensión con el peso de mi carga. Mi amante-buey me convierte en una ‘matadora’. Me circula y en su anillo rústico estoy completa. Me gusta la vestimenta, las pequeñas chaquetas, los lazos de seda, me gusta su suave piel, su cuero grueso y bronceado. Ella es quien me da el poder de la espada. La usé una vez, pero cuando la corté fue la carne de mi puño cerrado la que encañonó un borde de sangre. Se tendió a mi lado delgada como un hasta. Su pequeña chaqueta y sus lazos de seda impecables. Sudé mierda y no pude respirar en mi anillo roto. Somos chicas artistas de cambios rápidos.

Traducción: Irene Ocampo. Del libro Jeanette Winterson: "The world and other places", Vintage, Inglaterra, 1999.

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