Bangkok, primeras sensaciones



Quiero seguir compartiendo desde este blog las sensaciones que me traje de mi viaje por Tailandia, junto a Gabby y Susana, en octubre. Las voy escribiendo de a poco, con el gusto del recuerdo e intentando transmitir esas primeras sensaciones, que a veces perduran y en otros casos cambian.

Creo que las primeras palabras con las que compartí mis sensaciones con algunas amigas a quienes escribí unos mensajes fueron: extraño, y raro.

Sin embargo, luego de unas horas, la excitación de culminar el largo viaje en avión, el primero de este tipo que realizaba, me traía a la realidad de que estaba en Asia. Y aunque no estaba ni en China ni en India, dos de los países que alguna vez visitaría de ser por mi interés actual, estaba en esta parte del mundo que me intriga, me atrae y de la que he recibido retazos durante toda mi vida. Ahora tenía la oportunidad de intentar comprender todos sus contrastes.

No fue tan fácil estando tantas horas adentro del hotel en el que se desarrollaría el 10mo. Foro de AWID. Sin embargo, en la primera mañana pudimos recibir uno de los primeros beneficios de estar en Bangkok, Tailandia, y con unos pesitos para gastar: el masaje thai. Junto a otras moderadoras de los boletines de AWID: Gabby, Massan, Lara, Kathambi, y Roshana pudimos disfrutar de una sesión de dos horas de masaje thai. Nos masajearon, nos estiraron, nos caminaron por las piernas, y finalmente nos dieron un tecito.
Era la primera vez que entraba en un spa, oriental, claro, con un templete en la explanada del estacionamiento para que los espíritus traviesos se queden allí y no entren en la casa a hacer lío. Estos templitos son parte del paisaje urbano de Bangkok, se deben repetir en otras partes del mundo, pero estos que vimos aquí me impactaron. Cuando viajamos por la autopista los vimos en las terrazas de los edificios de departamentos, y cuando viajamos en barco los vimos en los patios traseros contra la orilla del río Chao Phraya. En la imagen: barcos, botes y lanchas frente al Hotel Shangri-la, Bangkok, foto de Gabby De Cicco.

Así que si van a viajar a Tailandia, les recomiendo una sesión de masaje, tengan cuidado y avisen si les duele, porque suelen presionar fuerte sobre algunas zonas, y pueden comprar una guirnalda de flores, y dejársela a algún Buda en un templo de los que se crucen por ahí.

Para estar más comunicadas/os: como el archivo de xml que ofrece Blogger no me funciona, se quedó clavado en un post de enero de este año, ayer incorporé el servicio de Bloglet, al cual se pueden suscribir y recibirán por mail un aviso de que actualicé mi blog. Ojalá les sea de utilidad.