Presentación “No es amor” de Patricia Kolesnicov en Rosario



Presentación “No es amor” de Patricia Kolesnicov

10 diciembre 2009, Centro Cultural Bernardino Rivadavia, Rosario.

Por Irene Ocampo

Siempre es una alegría la presentación de un libro. En este caso la novela que se presenta hoy es de una amiga, lo que agrega otra alegría más al acontecimiento. Que sea además en esta ciudad y compartido con tanta gente querida, hace de esta presentación una celebración.
Además de la cercanía que la aparición de la novela de Patricia me provoca, quiero compartir con ustedes algunos aportes que “No es amor” viene a brindar a la literatura argentina, a la narrativa que tiene como eje a la relación amorosa y apasionada, más precisamente en este caso, entre dos mujeres.

En nuestro país, desde la aparición de “Monte de Venus” de Reina Roffé en 1976, y su censura, las novelas de temas lésbicos, han tenido que sortear un arduo camino. El común denominador es que no se visibiliza, ni se tiene en cuenta la sucesión de títulos que han nutrido a la narrativa local con la temática. Sylvia Molloy, María Moreno, Emma Barrandeguy, Alicia Plante, María Felicitas Jaime, Lucía Puenzo, Liliana García Carril, entre las mujeres, y César Aira, y Guillermo Saccomano, por nombrar sólo un par de autores varones, han aportado una no muy larga lista de novelas, que en definitiva forman este corpus.
“No es amor” de Kolesnicov comparte algunos rasgos comunes a las otras novelas que hablan del amor entre mujeres en nuestro país, y también aporta singularidades que enriquecen este conjunto. La pasión que aparece en un comienzo está atravesada y atraviesa a la política. La lectura en clave de la perspectiva de las mujeres le da a este tema común en la narrativa local, un nuevo aporte. Florencia Kraft, una de las protagonistas de “No es amor” es un animal político, una mujer pública.
El amor y la política son los elementos que se mezclan con uno de los sentimientos más poéticos de la humanidad. La razón abandona la escena. Pierde por knockout. La pasión arrasa. Y lo que parece apenas un pensamiento, una posibilidad, la extraña aparición en el silencio de un laboratorio, y que pasa a ser una semilla plantada en tierra fértil. La semilla sin embargo fue modificada genéticamente. El paradigma cambió.
María y Florencia se conocen a fines de 1986, tres años después de la vuelta a la democracia en Argentina, en Buenos Aires más precisamente. La primavera democrática está en su apogeo, y Florencia es parte de ese movimiento enfervorizado. Cuando ese período y todo lo que implica decaiga, ella buscará nuevos horizontes que la llevarán lejos del país. El regreso, a Buenos Aires, también es un regreso a María.
La militante que se fue, vuelve hecha una mujer que cruzó el charco, vio y vivió Europa y regresó. En ese momento, entre lo descolocada que está, buscando cómo y desde dónde rearmar su vida acá, la posibilidad de una relación con María sucede. Un principio cauteloso, pero muy atractivo, se convierte en un apasionado torbellino. Afuera el mundo está cambiando, y parece que cambiara al ritmo espasmódico de los encuentros de María y Florencia.
Novela en primera y segunda persona del singular, el ritmo es sostenido por el incesante juego del cambio de voces y perspectivas. En esta página habla, piensa, sufre, desea, María. En la siguiente, Florencia putea, piensa, se acuerda de María, vuelve a putear, se duerme luego de esperar larguísimas horas un llamado que nunca sucede.
Y cuando los momentos de María con Florencia acontecen, son contados por una de las dos. Así conocemos cómo se ven mutuamente. Cómo se desean, se tocan, se besan. Aunque para eso tuvimos que entrar en la mente de cada una, o sea, llegar hasta casi la primera mitad de la novela.
Si bien, “No es amor” comparte el momento histórico que “El cielo dividido” de Reina Roffé exploró con su coro de personajes femeninos, Kolesnicov aporta otra mirada, y sobre todo se concentra en el sentimiento amoroso apasionado que viven María y Florencia.
“La pasión está en algún lugar entre el miedo y el sexo” escribió Jeannette Winterson a través de Vilanelle, la protagonista de su famosa novela “La pasión”. Y también arriesgó “La pasión no es tanto una emoción como un destino”.
Florencia podría refrendar las palabras de Vilanelle, la tierna hija del gondolero. Las dos comparten la singularidad de un cuerpo extraño, y, cada una a su modo, se entrega a la búsqueda que le permita recuperar el corazón que ha perdido. “Haber constatado que, después de María, el ratón Pérez se había llevado mi corazoncito de leche. Tener nostalgia de él, no de ella”. Piensa Florencia, mientras se pasea por la inauguración de una muestra, diez años después de su partida, entrada ya en el nuevo siglo.

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