Poesía cosecha enero 2010

Te abro mi pecho
a tu voluntad
de ser nosotras
aquí en el vendaval
ahora que vos
no sos libre del todo
ahora que yo
tengo ganas de ser
otra


* * *

una boca sobre otra boca
la tuya sobre la mía
sube el deseo
que quiere escapar
del mapa ya trazado

un designio se atisba
el de ser un breve canto
de hembras en celo
en el fin de un tiempo
atrás de lo que no puede ser dicho
debajo de lo que no se puede ver


* * *

escribo sobre tu ausencia

nunca te vi borracha
y sin embargo sentí tu aliento
alcoholizado en mi lengua
el temblor de tu cuerpo
en mis brazos
la tensión de los músculos
de tu espalda
el calor de tu piel
abrasada de deseo

y sucumbí
yo también
a la pasión
encontré tu calor
tus manos acariciando
mi piel
tu lengua de mariposa
que va hacia el fuego
la comba de tu cintura
sobre mi sexo

acabé en tu boca
y en tus dedos
pero no fue lo mismo
para vos

la lucha contra el poder
del pasado sobre tu cuerpo
no es sólo tuya, ¿sabías?

escribo porque no estás
porque no sé si alguna vez
volverás a estar como esa vez

si mi lengua en tu sexo
si mis dedos en un punto
que se parece al interruptor
que enciende tu sol

si hoy es otro día más
sin vos
sin tu calor
sin tus caricias
alborotando mi piel

yo voy a ser yo
otra vez
en cuanto sepa
cómo exorcizar
tanta pasión
acongojada
enrollada
como una serpiente
en el canasto del
encantador

tu mano se aferra a mi mano
yo soy la dragona
pero vos tenés las garras



* * *

Me seguís buscando
no podés controlar
un impulso
más fuerte que vos misma
y me buscás
me preguntás cómo estoy

lejos de vos
así estoy
sin tus besos
sin tus caricias
como si nunca
te hubiese tenido
como si todavía
te estuviese esperando


* * *

Cuándo detenerse
no es lo que más
conocemos
cuando se trata de nosotras
No hay límites
¿o sí los hay?
¿dónde estás ahora
que te necesito?
Lejos no es límite
suficiente


* * *

Abrazarla
sostenerla en mis brazos
acariciar su espalda
enredar mis dedos en su cabello
y besarla suave y tiernamente
como si fuésemos
la que se enamoró
y la que logró enamorar

y no las amantes
furtivas
que no quieren
ni mencionar
la palabra
tiempo
ni futuro
ni seguro

lenguaje prohibido
es el código del enemigo
en esta guerra contra
todo lo que no podemos
contra todo lo que
dice no

las manos llenas de caricias
así quedarán
los brazos tensos a punto
de abrazarte
una vez más
se aflojarán

no hay mucho más para dar
la economía del error
fija sus normas
y nosotras
no hacemos más que acatar


* * *

Me gusta lo que hacés
lo que hiciste hasta acá
me encontraste en la poesía
y nos conocimos entre libros

cuándo siempre parece
demasiado para preguntarle
al destino

pero a veces apresura
el deseo de acomodar
todo prolijamente
en una sucesión
lógica

y mis brazos se abren
para abrazarte en el amor
y la dulce pasión
crece sin medida
y se alimenta de
las palabras que
convocamos
desde nuestros
deseos de ser
nosotras
y además otras


* * *

Enero se demora
en cada beso
toma esa forma
suave y húmeda
tibia y carnosa

enero es
cada posibilidad
de tu beso
en mi boca
tres, seis, diez milagros
uno atrás del otro

y esa piel de verano
con su calor
me acerca
me llama
a que saque
todos mis instintos
mitológicos
mis escamas de dragona
en celo
de criatura en vuelo
alrededor de la fogata
más mítica y recóndita
que aparece y se desvanece
a su propio ritmo

es este otro tiempo
indefinido
en el que nos abrazamos
como si no fuésemos
a vernos nunca más
o no fue siempre así?

hoy recuerdo
ese fin de semana
de despedidas
infinitas
y tu insistencia
temeraria
para burlar
día a día
hora tras hora
un destino de lejanía

y el deseo creció
atravesó confines
desérticos
campos sembrados
de obstáculos
de imposibles
de lo más improbable
como el amor

y los días se estiran
como si un reloj
de arena de goma
se meciera
por la curva de tu cintura
y rodara el polvo
de las horas y los minutos
acompasados
por el ritmo
de nuestros corazones
palpitando en secreto

ocultas al sol
brillamos
con luz propia
entre polvos mágicos
como polvo de estrellas
y fuegos artificiales
toda una artillería
pesada contra
el olvido
el nunca jamás
y las lágrimas
que a veces
quieren mojar
la pólvora
deshacer la arcilla
horadar la piedra
que pisa el fauno

enero
cae por su propio peso
sobre el colchón
tendido como
alfombra mágica
cuando nosotras
hacemos de cuenta
que sabemos volar
sin equipaje
sin ropas
sin brújula
que anuncie
un destino probable

TITA te invita!


Cooperativa Poética Política TITA invita:

a su primera Kermesse literaria del año



Presentación poética lenguaraz

Poesía en movimiento



viernes 8 de enero 2010, 21 horas

lugar: Rioja 674, 1º B

(TITA expone literaturas, muestra artes en asociación política, anticipando el bicentenario queer)

difundan y confirmen presencia
341-3087418
341-6029640






actividad autogestiva, libre y felizmente gratuita

Reseña de 'Autoficción' por Maia Morosano

Muchas gracias Maia! :)



Autoficción: una fábrica de palabras, una fábrica de recuerdos.

publicado por Maia Morosano un 14 diciembre 2009

¿Qué es la memoria? ¿Qué es la experiencia? ¿Qué son las palabras sino una red de fotografías capturadas por el recuerdo? Son esas fotografías y no otras las que elegimos para crear el mundo, porque el mundo no está creado, lo creamos nosotros, con la palabra, mejor dicho, con el peso de la palabra que surge de adentro, porque las palabras pesan y caen como gotas cargadas en la tierra. La tierra de Irene a veces está seca, a veces está húmeda esperando ser gozada. Siempre la tierra que nos nace, siempre la tierra que nos pare. La palabra cae en la tierra y rueda, se esconde en una hendidura y crece, se hace viento y grita por el hambre, por la ausencia, por el cuerpo.
Autoficción está lleno de palabras y de fotografías que esperan ser poseídas, que esperan ser tocadas, acariciadas, palabras vivas, palabras que esperan a un lector abierto que las abrace como la tierra y que las chupe y que las trague, y bien adentro las sienta, las haga suyas, las transforme.
El ritmo de los versos nos envuelve, somos tierra porque nos escuchamos en la tierra, somos agua porque nos escuchamos en el agua. Poco a poco nos hacemos palabra, poesía, verso, ¿y dónde están nuestras manos que tomaban el agua de la fuente? Están en el suelo cantando a la tierra y al río: “Señor/ Gran Paraná,/ devuélveme mis sueños./ Te pagaría/ con mi salario de lágrimas,/ con agua salada/ te pagaría,/ si lo pudieses aceptar…”.
Autoficción es un canto también al nacimiento y a la madre que escucha y no importa si un sistema perverso nos niega el pan de cada día, porque ella nos abraza y nos da de su vientre, que es más que comida: es amor.

Los pies de mi madre
fueron alguna vez
mi punto de apoyo
mi espejo.

Viajar
a las lejanas
tierras
del deber
sobre ellos
no pudo ser mi lema.

Pero amé sus pies.

Marcados por el recorrido
de pasillos de hospital.
Huesudos y venosos.
Pedestales esculpidos
por la que los lleva puestos.

Mirar sus pies
y experimentar la piedad
eran una sola cosa.

Comimos
gracias a ellos
nos vestimos
gracias a ellos
y sufrimos
con ellos.

Yo conocí el cielo
cuando conocí los pies de mi madre.
Y sentí el dolor que ellos sentían.
Y lo único que deseaba
era tomarlos
entre mis manos
para darles alivio.

La tapa del libro es una mujer hecha de retazos, de recortes diferentes, coloridos, amalgamados por la figura, por el cuerpo, quizá por el recuerdo y la experiencia que conforman ese cuerpo.
Las poesías de Irene Ocampo nos ofrecen una mirada fuerte, penetrante, una mirada que nos atraviesa y nos desnuda, una mirada que remonta voces, historia, vida. ¿Qué somos sino la tierra que chupa de la memoria? ¿Qué son las palabras sino una fábrica de recuerdos? ¿Cómo vamos a vivir si no creamos nuestra autoficción, nuestra historia, nuestra forma de ver y tocar el mundo?

Autoficción
Irene Ocampo
Hipólita Ediciones
Año de edición: 2008

Navidad en el taller. Contratapa en Rosario 12

Jueves, 17 de diciembre de 2009
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Navidad en el taller

Por Irene Ocampo
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Un taller es un taller. Pero este no es un taller común.

Hace dos años que con la Negra salimos a bailar todos los 24 de diciembre, después del brindis. No importa con quién andemos, y si estamos solas más todavía.

A veces nos encontramos una hora antes de que abra el boliche. Es uno que pasa cumbia y ahora, después de que le insistimos un montón, también rock nacional.

El lugar es bastante horrible, como todos los boliches que conocemos. El dueño es un delincuente peor que Chabán.

Yo tenía ganas de bailar acumuladas desde la semana anterior que no había podido salir. Esta vez, se nos unió la Colorada, que andaba suelta y con ganas de divertirse. Por suerte yo también. Nos llevamos muy bien, somos del mismo signo, yo le llevo dos años. Cuando ella está deprimida, yo también, y cuando yo me enojo, a ella también le agarra la loca, y nos peleamos juntas. La Negra, que ya nos conoce, nos deja tranquilas.

La Colo trabaja en el taller de electricidad del automotor del padre. Le va bien, cuando se murió el viejo, ella ya tenía un montón de experiencia, y pudo mantener la clientela del padre y llevarse algunos clientes del taller donde laburó antes. Desde que murió el viejo, festeja Nochebuena en el taller con sus compañeros y familiares y vecinos.

Me gusta la Colorada, desde hace mucho. Y ella me quiere por temporadas. Ya éramos amigas, cuando conocimos a la Negra. A ella le costó entender cómo podíamos ser amigas, y a veces amantes, pero se acostumbró... Bah, más o menos.

Bailamos separadas hasta eso de las tres y media, y cuando fuimos al baño juntas ella me preguntó: "¿Qué te parecen unos lentos?" Yo le dije: "¡Dale!". Y salimos de la mano.

Esperamos hasta el tercer tema, justo con ese de Patricia Sosa que dice: "Esta noche no me pidas nada/ Solo endúlzame los oídos".

La Colo estaba tan linda, de pantalón, como siempre, y una camisa azul Francia de seda que le quedaba un poco ajustada. No hicieron falta muchos más temas, al tercero nos miramos y ya estábamos saliendo para el llerta.

Y aunque un taller es un taller, éste no es un taller común. En la oficina hay un sofá cama que la Colorada usa a veces cuando se tiene que quedar alguna noche ahí.

Ella se me acercó y sentí un latido frenético adentro mío.

Un saxo entibiaba las paredes con fotos de esas que hay en los talleres de autos...

Su boca en mi boca se convirtió en vino del mejor.

Los pies desnudos tocando la otra piel. Roces. Unidos rodeaban la espalda de la otra.

Ella quería ser llevada a la cúspide del placer. Y yo no quise resistir su pedido: "Te espero, y llegamos juntas", me dijo.

Sacudidas, tirones, mordiscos. A la tierna vehemencia de encontrarse en el movimiento, en el músculo tenso que aprieta y las manos que acarician. Así ella devoraba mi deseo. Con boca y dientes, con ojos en los míos, habitándome otra.

No era la novedad del lugar lo que hacía de este momento, uno distinto. Había algo que no se podía tocar que me subía desde el pecho hasta la garganta, como una energía, como una emoción.

No creo que fuese la sidra que había tomado en el brindis. Ni tampoco los petardos que cada tanto se escuchaban que tiraban los vecinos. De una eran los besos de la Colo que me producían un efecto embriagador. Y era su piel sobre mi piel, expandiendo mi cuerpo más allá de mí. Y era el calor veraniego de las fiestas de fin de año aumentado por el calor de la pasión.

Y era todo eso, y también algo más.

"Feliz Navidad, amor", me dijo en el momento en que volví en mí.

Se descorrió un velo. Descubrí a la otra Colorada.



ire.ocampo@tau.org.ar

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Presentación “No es amor” de Patricia Kolesnicov en Rosario



Presentación “No es amor” de Patricia Kolesnicov

10 diciembre 2009, Centro Cultural Bernardino Rivadavia, Rosario.

Por Irene Ocampo

Siempre es una alegría la presentación de un libro. En este caso la novela que se presenta hoy es de una amiga, lo que agrega otra alegría más al acontecimiento. Que sea además en esta ciudad y compartido con tanta gente querida, hace de esta presentación una celebración.
Además de la cercanía que la aparición de la novela de Patricia me provoca, quiero compartir con ustedes algunos aportes que “No es amor” viene a brindar a la literatura argentina, a la narrativa que tiene como eje a la relación amorosa y apasionada, más precisamente en este caso, entre dos mujeres.

En nuestro país, desde la aparición de “Monte de Venus” de Reina Roffé en 1976, y su censura, las novelas de temas lésbicos, han tenido que sortear un arduo camino. El común denominador es que no se visibiliza, ni se tiene en cuenta la sucesión de títulos que han nutrido a la narrativa local con la temática. Sylvia Molloy, María Moreno, Emma Barrandeguy, Alicia Plante, María Felicitas Jaime, Lucía Puenzo, Liliana García Carril, entre las mujeres, y César Aira, y Guillermo Saccomano, por nombrar sólo un par de autores varones, han aportado una no muy larga lista de novelas, que en definitiva forman este corpus.
“No es amor” de Kolesnicov comparte algunos rasgos comunes a las otras novelas que hablan del amor entre mujeres en nuestro país, y también aporta singularidades que enriquecen este conjunto. La pasión que aparece en un comienzo está atravesada y atraviesa a la política. La lectura en clave de la perspectiva de las mujeres le da a este tema común en la narrativa local, un nuevo aporte. Florencia Kraft, una de las protagonistas de “No es amor” es un animal político, una mujer pública.
El amor y la política son los elementos que se mezclan con uno de los sentimientos más poéticos de la humanidad. La razón abandona la escena. Pierde por knockout. La pasión arrasa. Y lo que parece apenas un pensamiento, una posibilidad, la extraña aparición en el silencio de un laboratorio, y que pasa a ser una semilla plantada en tierra fértil. La semilla sin embargo fue modificada genéticamente. El paradigma cambió.
María y Florencia se conocen a fines de 1986, tres años después de la vuelta a la democracia en Argentina, en Buenos Aires más precisamente. La primavera democrática está en su apogeo, y Florencia es parte de ese movimiento enfervorizado. Cuando ese período y todo lo que implica decaiga, ella buscará nuevos horizontes que la llevarán lejos del país. El regreso, a Buenos Aires, también es un regreso a María.
La militante que se fue, vuelve hecha una mujer que cruzó el charco, vio y vivió Europa y regresó. En ese momento, entre lo descolocada que está, buscando cómo y desde dónde rearmar su vida acá, la posibilidad de una relación con María sucede. Un principio cauteloso, pero muy atractivo, se convierte en un apasionado torbellino. Afuera el mundo está cambiando, y parece que cambiara al ritmo espasmódico de los encuentros de María y Florencia.
Novela en primera y segunda persona del singular, el ritmo es sostenido por el incesante juego del cambio de voces y perspectivas. En esta página habla, piensa, sufre, desea, María. En la siguiente, Florencia putea, piensa, se acuerda de María, vuelve a putear, se duerme luego de esperar larguísimas horas un llamado que nunca sucede.
Y cuando los momentos de María con Florencia acontecen, son contados por una de las dos. Así conocemos cómo se ven mutuamente. Cómo se desean, se tocan, se besan. Aunque para eso tuvimos que entrar en la mente de cada una, o sea, llegar hasta casi la primera mitad de la novela.
Si bien, “No es amor” comparte el momento histórico que “El cielo dividido” de Reina Roffé exploró con su coro de personajes femeninos, Kolesnicov aporta otra mirada, y sobre todo se concentra en el sentimiento amoroso apasionado que viven María y Florencia.
“La pasión está en algún lugar entre el miedo y el sexo” escribió Jeannette Winterson a través de Vilanelle, la protagonista de su famosa novela “La pasión”. Y también arriesgó “La pasión no es tanto una emoción como un destino”.
Florencia podría refrendar las palabras de Vilanelle, la tierna hija del gondolero. Las dos comparten la singularidad de un cuerpo extraño, y, cada una a su modo, se entrega a la búsqueda que le permita recuperar el corazón que ha perdido. “Haber constatado que, después de María, el ratón Pérez se había llevado mi corazoncito de leche. Tener nostalgia de él, no de ella”. Piensa Florencia, mientras se pasea por la inauguración de una muestra, diez años después de su partida, entrada ya en el nuevo siglo.

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Presentación No es amor de Patricia Kolesnicov en Rosario


La periodista y escritora presentará su primera novela "No es amor"
(Suma de Letras, 2009) el Jueves 10 de diciembre de 2009 a las 20
horas en el Centro Cultural Bernardino Rivadavia, San Martín 1080,
Plaza Montenegro de la ciudad de Rosario, invitada por Germinal
Libros, Biblioteca Lésbica y RIMA (Red Informativa de Mujeres de
Argentina).

Gabriela De Cicco junto a Irene Ocampo serán las presentadoras. La
autora y Olga Viglieca leerán fragmentos de la novela que habla de la
pasión entre María y Florencia en la Argentina de los años '80.
Patricia compartirá con el público este momento tan auspicioso, ya que
recientemente presentó su libro en México, en la Feria del Libro de
Guadalajara, en la que tuvo una presentadora de lujo: nada menos que
Laura Restrepo.
La autora escribe habitualmente en la Revista Ñ, y en el blog:
http://weblogs.clarin.com/revistaenie-unmillondeamigos/

La actividad es libre y gratuita.

Elogio de la desnudez. Contratapa en Rosario 12

Martes, 1 de diciembre de 2009
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Elogio de la desnudez

Por Irene Ocampo
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Me gustó desde que la vi la primera vez en el locutorio. Su cabello renegrido, apenas ondulado cayéndole por la espalda, los hombros. Los gestos de la cara tan atentos a la pantalla de la compu. Nos encontramos varias veces más en el cyber. Solía pasar un rato después de su entrenamiento de hockey, así que dejaba el bolso y el palo atrás del mostrador para que se los cuidaran porque decía que había perdido varios en los cyber por donde solía andar. Así era, si se concentraba en la compu se olvidaba de todo...

Yo sentí algo una vez que le pedí ayuda para poder editar unas imágenes. Se me acercó y sentí la vibración de su cuerpo de deportista, ¿o fue el calor de sus manos cuando rozó la mía mientras usaba el ratón? Yo pensaba muy rápido, debía asimilar sus indicaciones y a la vez pensar en una estrategia para invitarla a tomar algo, o acompañarla hasta la parada del bondi, o qué se yo, y en esa ebullición pestañeé, y ella giró su cabeza para mirarme, y me sonrió como si entendiera el alboroto de mi mente. Entonces me dijo: "Qué lindos ojos tenés".

La luz tenue y mortecina del salón lleno de computadoras. La temperatura como de invernadero, propia de ese sitio con todos esos aparatos encendidos. Además, el calor de los cuerpos de los cybernautas sudando mientras se jugaban la vida en las calles llenas de delincuentes pixelados, o en las canchas de fútbol en pantalla gigante. en medio de todo eso, también aumentaba mi temperatura corporal, ¿o era apenas calentura?

Varias veces le pedí que me ayudara con alguna de las compus de mi laburo. Son muy viejas, pero para internet y escribir alguna que otra carta sirven. No tenemos jueguitos ahí. El sábado la pasé a buscar yo por el cyber en el que se quedó jugando mientras hacía tiempo esperándome. Me invitó a jugar con ella. ¡Ni loca!, le dije. Yo del Pacman no pasé, y me muero si tengo que matar un bicho que me está persiguiendo. A ella le encantan esas cosas...

Caminamos un poco, aprovechamos que ella andaba sin bolsos que cargar. A esa hora ya se comenzaba a sentir el movimiento tan distinto de la tarde del sábado que preanuncia la noche de joda, de baile, de cenas con amigos. Charlábamos de cómo nos había ido en el día, el laburo, las cosas con su familia. También mirábamos chicas. Hacíamos chistes sobre quién podría salir con otra chica, quién parecía torta de acá a la China, o quién nada que ver, pero que valía la pena intentar decirle algo. Esa noche, nosotras no saldríamos, así que imaginábamos situaciones que sólo serían eso, palabras, escenas inventadas. Nos reíamos mucho.

La invité a mi casa a tomar unos mates, yo, ella sólo tomaba agua. Y tuvimos al fin nuestro encuentro. Parece que la hora jugando la inspiró porque empezó a desvestirme y a decirme cosas relacionadas con la computadora.

"La piel es como lo que ves cuando navegás por internet. Si tocás acá, me dijo rozando sus dedos sobre mi pecho izquierdo, parece que se abre otra ventana, ¿no?". Y yo le decía que sí, porque parecía que me sumergía en otro mundo. Mientras íbamos perdiendo ropas y ganábamos desnudez.

"Cuando te doy un beso, es como que abro un programa nuevo, ¿no te parece?". Y otra vez yo le decía que sí.

"Debajo de la piel hay un sistema nervioso y venas y arterias que nos transmiten sensaciones, con las páginas de internet pasa lo mismo..." Yo me la quedaba mirando cómo me lo demostraba, haciendo click sobre los puntos más sobresalientes de mi cuerpo desnudo. Besándome como si estuviese descubriendo un nuevo programa. Rozando con sus dedos rincones a la búsqueda de tesoros escondidos.

Adrenalina que subía de nivel, mientras me perdía en la piel de mi jugadora de hockey transformada en una tan peculiar profesora de computación. Mi Luciana Aymar propia había cambiado el palo por un ratón de piel, saliva, músculos en tensión. Y yo aprendía el nuevo lenguaje mientras navegaba por su piel. Pasábamos de nivel en el juego erótico. Sumábamos puntos de energía sexual mezclada con caricias, besos, gritos y gemidos.

"¡Sí, sí!" Monosilábicas nos volvimos. "Clickeame, clickeame, por favor". Nunca pensé que podría desear tanto tocar la piel de otra con mi piel. Límite corporal impreciso que abre mundos, sensaciones. Salimos de una aplicación antes de que el ritmo significara más que el frenesí. Y así, pasando por distintas versiones, llegamos a abrirnos una a la otra.

ire.ocampo@gmail.com

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Estallando en pieles. Contratapa Rosario 12.

Martes, 17 de noviembre de 2009
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Estallando en pieles

Por Irene Ocampo
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Solas estamos aquí. El viaje que emprendimos desde aquel "me gustaría que nos veamos" apartó los temores. Hasta acá llegué por vos y por mí también. De nuestro camino recorrido nos sorprendimos más de una vez. Y el cara a cara, el frente a frente desmiente todos los supuestos. La realidad supera a la ilusión.

Demoramos las caricias hasta que ya no pudimos más. Las manos se tocaron con tibieza y timidez. Supimos del calor, de la intensidad del deseo, por esa mirada y por el pulso en la punta de los dedos. ¿O fue el beso el que inauguró el paso a las lenguas, los labios, la pasión desbordando en líquidas bocas?

Caprichos de mujeres. La luna espejándose. Dos que se abren al misterio. Y la música que suena en ritmo de balada, tropical y sensual. Aclimata la voz dulce la noche que se debate entre nubes de tormenta, y vientos que remueven lo más viejo y arraigado.

Abrazo que acerca la piel al roce, al conocimiento y al reconocimiento de una en la otra. Ritmo cardíaco apasionado.

Amor I love you cantamos con Marisa. Y la alegría se expande desde las almas, las miradas, las sonrisas, las bocas se buscan y comienzan el juego de ir y venir por la piel de la otra.

Intenso es el sabor de tu boca en la mía. Como la calidez y tersura de tu lengua, que no sabe y quiere conocerme. Saber de mis reacciones, de mis sabores, de lo que me lleva al delirio y lo que me eriza.

Cóncavas y convexas. Sintonía de cuerpos hablando en su propio idioma. ¿Será esto el estallido del deseo? Porque ya no sé más si estoy arrodillada, de pie, o a punto de caer en tus brazos, otra vez.

Y una vez más, y otra más. Y las ropas que empiezan a buscar dejarnos desnudas, prefieren que las dejemos olvidadas por el piso, sobre la mesa, en una silla. Los zapatos quedan tan bien estacionados en el living.

Y se hizo muy corto el camino hasta tu colchón. ¿O en realidad no caminamos? ?¿a ver hasta dónde llegamos?? La pregunta queda sin respuesta. ¿O el ilimitado goce puede responderte? ¿hasta donde vos quieras?

Me acuerdo de María Gabay, cuando habla del espejo, de todo lo que se dice sobre dos mujeres amándose, y ese juego tan poético, psicológico... Y de cómo es tan real esa imposibilidad. No hay espejo. Somos dos, y distintas. Y si encajamos es por puro movimiento acrobático. Sos la red que me sostiene. Caída libre hasta tus manos que enciende en mí la ardiente búsqueda de tu placer.

¿O es esa boca semiabierta y tu mirada en mis labios la que me dice: este es mi gozo?

Puertas y ventanas abiertas. Luces encendidas. Sólo hay controlado desborde, desenfreno, movimiento continuo. Vos, abierta en mi mano. Yo, abierta en tu boca.

Sigo siendo la viajera. Y querés saber de mi peregrinar. Yo no le canto a la luna, tampoco, sólo porque alumbra. Le canto porque ella sabe de mi trajinar. Y vos querés que te cuente de mi viaje interplanetario hasta vos. Te hablo y te exitás. Parece que respiráramos el aire de un planeta extraño. Una atmósfera que sólo tiene energía sexual. O en elementos de este tierra, aire que alimenta la llama. ¿Oxígeno que se entrega a la combustión? Seguramente me equivoco, porque hay llamaradas de todos los colores. Hay adentros y afueras. Entramos. Salimos. Doblamos la curva del placer. Encontramos a la vuelta una cima por remontar. Caemos al valle húmedo. Nos adentramos en esa mata que reverdece otra vez más la intensa búsqueda del éxtasis. Y los ojos ya no ven nada más. Todo es puro tacto, y calor. Te resbalás sobre sobre mí. Me deslizo hasta vos como si me derritiera.

¿Y cuándo dejar de acabar?

No hay respuestas fáciles. Se pulsa el alegre gemido. Tu boca abierta, el cuello en tensión, el pecho abierto y tu piel que estalla en mi piel. Cantan las aves tan extrañas para mí, que soy del planeta del litoral. Amanece otra vez en la ciudad. Esto no es el fin. Esto es apenas el comienzo.

ire.ocampo@gmail.com

Potencias americanas desplegadas. Contratapa Rosario 12.

Martes, 13 de octubre de 2009
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Potencias americanas desplegadas

Por Irene Ocampo
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La pregunta por el origen, ese que otorga en parte identidad, y tal vez una pertenencia determinada -a una raza, etnia, clase social, sexo, género, nacionalidad, por nombrar algunas- provoca ese movimiento hacia adentro y hacia atrás, y luego hacia afuera otra vez. Encontrarse para encontrar a otras más.

Lo que define y lo no definido actúan sobre la vida que se vive en Argentina, en el año 2009, como afectó a quienes vivían aquí antes del año 1492, a los y las que nacieron en estas tierras en el siglo XIX, a quienes llegaron a partir del siglo XX, y a quienes se tuvieron que ir.

El mero estar en el mundo de la sociedad inca precolombina, por ejemplo, dio paso al ser alguien en las ciudades que la cultura europea colonizadora trajo consigo a América.

El tiempo de ser uno más entre la naturaleza, y los dioses, cambió a ser sujeto de cambios, pero dentro de otro sistema de creencias, y de orden económico y social.

Y con todo ello se instaló el miedo a ser masacrado por ser diferente, por no creer "solamente" en Cristo, por ser de piel oscura, por hablar un idioma extraño, por tener el hedor de América.

Tomo aquí la idea que desarrolla Rodolfo Kush en su libro América profunda, el que me ha servido para guiarme en este movimiento hacia ese centro originario. La recuperación de la concepción circular de las culturas americanas antes de la Conquista, es la que intentamos retomar en este trabajo.

Un círculo que suele contener varios elementos, pero que se basan en general en cuatro elementos fundantes, como cuatro son los puntos cardinales, o los vientos que corren por estas tierras. Viracocha es el maestro, la riqueza, el mundo, la dualidad y el círculo creador. En la cosmogonía incaica -o en otras, como la nahuatl-, el elemento de la dualidad, remite a la de los dos sexos, de la que se originan los seres humanos, o el fruto, pensando en la naturaleza y la tierra sembrada.

Dualidad sexuada en la divinidad que fue reprimida por la creencia religiosa que llegó a estas tierras a fines del siglo XV. Pero de ese silencio (auto)impuesto, también surgieron las resistencias, las fugas, las desviaciones.

Silencios que dicen y cuerpos que hablan. "Latinoamérica, sus sujetos, experiencias, instituciones, discursos, proveen configuraciones localizadas de la sexualidad, constituyen objetos de reflexión nuevos que no se dejan asimilar fácilmente por los conceptos elaborados para las mismas temáticas por las academias norteamericanas", decían Ana Amado y Nora Domínguez en la Presentación de Sexo y sexualidades en América Latina, editado en castellano en 1998.

En ese mismo texto dan cuenta de un movimiento histórico, favorecido por treinta años de experiencias feministas tanto en el campo académico como en el de las luchas políticas. La aparición del concepto de género, la lectura dinámica de Foucault, las preguntas por las identidades sexo genéricas. Cuarenta años antes, Susana Thénon, poeta y fotógrafa, había escrito: "hagamos otros dioses... otros sexos... otros sueños... inventemos la vida nuevamente".

El movimiento feminista en Argentina renació también en los sesenta, el movimiento gay surge y se alimenta del feminismo, como nos suele contar Sarita Torres, participante junto a Néstor Perlongher de ese movimiento.

Pero la vida que se había empezado a inventar nuevamente a fines de los sesenta y comienzos de los setenta fue truncada violentamente. Otra vez violencia, terror, represión, miedo.

La literatura irrumpió, con su voz leve, para hablar de lo que no se debía hablar, y a pesar de prohibiciones y exilios forzados, novelas como El beso de la mujer araña, En breve cárcel, Monte de Venus, inscribieron otras historias dentro -o fuera- de la Historia.

El secreto que no decía sobre la vida oculta de homosexuales y lesbianas dejó paso a una literatura que habló, dijo, expuso, y también sufrió la censura.

El impacto es fuerte si se tiene en cuenta el movimiento comercial que significó el boom de la literatura latinoamericana desde la década de los años sesenta del siglo pasado. América no era solamente la norteamérica anglosajona blanca y pulcra. Al sur del río Bravo existían Centroamérica y el Caribe, y luego Sudamérica.

El hedor de la América profunda se permitía empezar a creer en un pueblo latinoamericano. Las independencias que se habían declarado durante el siglo XIX daban lugar ahora a pueblos y naciones con ideas y sueños propios.

Las experiencias socialistas de Cuba y Chile se expanden, y de nuevo el miedo de lo pulcro por el hedor, el caos, el salvajismo, irrumpe violento: masacrando, torturando, desapareciendo y dejando el miedo otra vez del otro lado.

Los exilios forzados, políticos, económicos llevaron a una inmensa cantidad de mejicanos/as, centroamericanos/as y sudamericanos/as hacia la América del Norte, próspera y, hasta hace unos años, de fronteras abiertas.

La asimilación, los guetos, y el cambio en las políticas inmigratorias devolvieron a muchos a sus países originarios, y a algunos que se quedaron, la búsqueda del origen en medio de la ciudad pulcra los puso en movimiento.Un power latino, a veces contestario, a veces asimilado al sistema, pero provocando dislocaciones.

Ese power, que habla de poder y también de fuerza, rezuma machismo y misoginia. Toma el hedor americano pero se olvida de la dualidad y crea un contra poder sin niguna intervención.

Cuando revisamos nuestros orígenes en busca de ese pensar americano y latinoamericano doblamos la apuesta y nos descolocamos de la pulcritud ciudadana occidental de la que provenimos.

En ese movimiento nos encontramos con Potencia tortillera. Una escritura que retoma la teoría, la práctica política y la producción artística. "Potencia Tortillera como parte de un colectivo de disidencia sexual, en tanto denunciamos y confrontamos la heteronormatividad, podría inscribirse en el activismo sociosexual que se posiciona críticamente frente a la concepción liberal de ciudadanía", dice Valeria Flores de la expresión que, acuñada por varias activistas, cobró una visibilidad ineludible en las calles de la Marcha del Orgullo Lésbico gay travesti trans bisexual intersex (LGTTBI) de 2007 en Buenos Aires (Flores, 2008).

El encuentro con Potencia tortillera también es un acontecimiento. Aunque estuvo precedido de varios movimientos políticos, de pensamiento y artísticos, quien se encuentra con esas dos palabras es parte de ese acontecer. Ya no hay secreto, porque la sexualidad que en otro momento estuvo oculta ahora aparece dicha claramente, con letras blancas cuando está escrita sobre una remera negra.

El desocultamiento de la lesbiana que viste las dos palabras a modo de leyenda impresa en su ropa no es sólo parte de un proceso de outing. Tortillera, en América Latina es quien hace tortillas, y éstas últimas son discos de masa de harina de maíz, amasados y cocidos al horno o asados.

El mote despectivo que identifica a las lesbianas con tortilleras, proviene también de la idea de la relación sexual entre dos mujeres. Como no hay -aunque a veces, sí hay- falo implicado en esa relación, se la asoció a la idea de chatura, como la de las tortillas, apiladas unas sobre otras.

Las palabras son agitación, no pretenden sólo capturar atención de quien las lee.

Siguiendo el pensamiento de Kusch, PT es un disco arrojado hacia los cuatro puntos cardinales, o las otras cuatro identidades sexuales (GTBI).

Y la potencia pulcra de las ciudades acompaña ese movimiento. El hedor de América está en tortillera, y en ese disco de harina de maíz, que puede dar la idea de un círculo adentro del cual se inscriben muchos otros símbolos: sexuales, amorosos, atávicos, políticos, gestuales.

(*) Fragmento de la ponencia "¿Es posible una lectura 'latinoamericana' de la teoría queer? Mestizajes, latinoamericanismos, teorías torcidas: del power latino a la potencia tortillera".

Derecho a seguir viviendo. Contratapa Rosario 12.

Martes, 29 de septiembre de 2009
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Derecho a seguir viviendo

Por Irene Ocampo
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El 28 de septiembre se acordó declarar como Día por el Derecho al Aborto de las Mujeres de América Latina y del Caribe en el V Encuentro Feminista Latinoamericano y del Caribe realizado en San Bernardo, Argentina del 18 al 24 de noviembre de 1990. En el Taller sobre Aborto, organizado por la Comisión por el Derecho al Aborto de Argentina y por las Católicas por el Derecho a Decidir de Uruguay y con la participación de feministas procedentes de Bolivia, Brasil, Colombia, Chile, El Salvador, Guatemala, México, Nicaragua, Paraguay y Perú se acordó declarar este día de lucha, recordando de esta manera la declaración de libertad de vientres para los hijos e hijas de las esclavas, sancionada en 1888 en Brasil.

Esta declaración dio lugar a que se formara en 1993 la Coordinación Regional de la Campaña 28 de septiembre en toda Latinoamérica, que de forma rotativa fue asumida por diferentes organizaciones feministas y de mujeres de Uruguay, México, Brasil, Bolivia, Perú, entre otros. La realidad que se vive en los países de la región es la del aborto clandestino e inseguro, frente a la del aborto legal que favorece a casi un tercio de la población mundial que vive en una gran cantidad de países de Europa, y del resto del mundo.

El aborto clandestino es inseguro porque no se da en condiciones que puedan garantizar una intervención óptima. Se recurre a personal no especializado. Se pone en riesgo la vida de la mujer. Las hemorragias y otras complicaciones del aborto incompleto son una de las causas de la mortalidad materna. Además atenta contra el libre ejercicio de la profesión médica.

En nuestro país vivimos esta realidad, la que se ve muchas veces expresada en forma dramática frente a casos de abortos no punibles, aquellos estipulados por el Código Penal, que ofrecen una gran resistencia a ser practicados por el personal médico de entidades públicas, y que los sectores contrarios a esta práctica aprovechan para judicializar y convertir en un calvario mayor la ya penosa situación de quien está pasando por ese trance, y los familiares que acompañan a la mujer, en muchos casos joven y con alguna discapacidad.

O lo que es peor aún, se crean falsos dilemas éticos, en los que se contrapone una vida sobre la otra (la vida intrauterina del feto, su potencialidad, el futuro, frente a la vida supuestamente ya "desarrollada" de la madre). En esos casos se apela a la figura de la complicidad de un delito (el de matar un feto, una vida) sin tener en cuenta que al desatender las dolencias de la mujer gestante se está siendo cómplice de su muerte. El caso paradigmático lo tuvimos aquí en Santa Fe con el caso de Ana María Acevedo.

La Campaña Nacional por el Derecho al Aborto Legal, Seguro y Gratuito que viene realizando diferentes acciones en nuestro país en pos de un cambio fundamentalmente legislativo del tema, logró instalar un debate importante en la sociedad, a través de la recolección de cientos de miles de firmas para apoyar las iniciativas en el Congreso.

La Campaña "Yo aborté" de testimonios en primera persona publicados en el sitio rimaweb.com.ar logró poner las voces y las experiencias de quienes sufrieron un aborto clandestino en nuestro país. Más de setenta testimonios de mujeres y algunos varones acompañantes, de distintos lugares de Argentina, de mujeres de distintas edades, y condición social, tanto del movimiento de mujeres o simplemente movilizadas por el tema hablan de una experiencia traumática, riesgosa.

La reciente creación de la línea telefónica "Aborto, más información menos riesgo" 011 156 664 7070 es otra iniciativa, esta vez de "Lesbianas y feministas por la Descriminalización del aborto", y que toma una idea de Women on waves, la organización holandesa de la médica Rebecca Gomperts. Además de la información que se brinda, la línea telefónica es una fuente de primera mano para conocer hoy por hoy las necesidades, obstáculos y soluciones que buscan y obtienen las mujeres en nuestro país.

Desde la adopción de la "Guía técnica para la atención integral de los abortos no punibles" desde el Programa Nacional de Salud Sexual y Reproductiva, y que cuenta con el apoyo de la Organización Panamericana de la Salud, es el Ministerio de Salud de Santa Fe el primer estado en aprobarla. Desde el Programa Nacional se promueve el uso de técnicas que contemplen los derechos de las mujeres a un tratamiento post aborto sin dolor, y con una atención integral, y apuntando a la información amplia sobre anticoncepción, para prevenir futuros abortos. Una capacitación técnica dedicada fue la que se brindó el 24 de septiembre en la capital provincial en el Tercer Módulo del "Curso anual para la maternidad segura en la provincia de Santa Fe", que llevan adelante el Ministerio de Salud de la Nación, el de la Provincia, y la Dirección Nacional y la Dirección Provincial de Maternidad e Infancia.

Desde las exposiciones de los integrantes del Ministerio de Salud, Nina Zamberlin y Daniel Lipchak, se hizo hincapié en el trato humanizado de las pacientes que recurren a la atención médica hospitalaria post aborto. Pero también quedaron en claro muchas de las viejas prácticas que deben desterrarse de las salas las consultas. Quedó muy en claro también por las estadísticas que maneja el Ministerio de Salud de la Nación que con el uso del misoprostol (aborto medicamentoso) en los últimos años se ha logrado la disminución de la mortalidad de mujeres en gestación.

Algunas de esas viejas prácticas, que hablan mucho sobre la postura de condenar a la mujer que se realizó un aborto al sufrimiento (prácticas sin analgésicos, o sin anestesia, malos tratos varios, etc.) se podrán conocer también en el informe "Con todo al aire 2. Reporte de Derechos Humanos sobre atención en salud reproductiva en hospitales públicos" que presentarán el Instituto de Género Derecho y Desarrollo (Insgenar) y El Comité de América latina y el Caribe para la defensa de los derechos la mujer (Cladem) el próximo 15 de octubre en el CEMAR.

Las muertes "evitables" de mujeres por consecuencia del aborto clandestino e inseguro sigue siendo la principal causa de muerte de mujeres en gestación (mortalidad materna, según las estadísticas sanitarias). Sin contar con las terribles secuelas con las que muchas deben convivir a raíz de las complicaciones que enfrentan. Seguir viviendo con nuestros cuerpos es un derecho de todas, pero sin embargo año tras año, día tras día, es vulnerado. Cada 28 de septiembre lo reclamamos a viva voz por las calles de América Latina.