Mi segunda colaboración para el suplemento Soy de Página 12. Estoy muy contenta por cómo salió la nota y porque significa una posibilidad de continuar estas colaboraciones. Todavía no actualizaron la versión en la web, así que la comparto con Ustedes por acá.
Eventos extraordinarios
por Irene Ocampo
La aventura de ser madres es, para muchas parejas lesbianas, digna de ser contada y registrada minuciosamente. En diferentes blogs puede rastrearse una narrativa nueva para la tarea más antigua.
Maternidades L
(http://maternidadeslesbicas.blogspot.com/)
Intercambio de información, experiencias, y recursos fue lo que llevó a Efe y Gabi a publicar este blog que no es un diario sobre una experiencia específica sino un punto de referencia de quienes quieren ser madres lesbianas en Argentina.
Hay enlaces a blogs de madres, se publican en las entradas notas periodísticas, informes sobre las posibilidades para ser mamás (adopción, inseminación por banco de esperma, arreglos privados, etcétera)
Quienes están en la duda sobre si quieren ser mamás podrán encontrar aquí muchos lugares en donde buscar respuestas, o más bien, formular las preguntas.
Para el día de la madre, Efe publicó:
“A las que estuvieron" (y ya no están)/ a las que están cada vez más presentes/ a las que/ vendrán, colmarán/ y renovarán nuestros deseos/ a nosotras y a las hijas hijos de/ nosotras/ y a nosotros/ a quienes creemos en que otro mundo vendrá/ con nosotros … con nosotras… "con nosotras”.
Salto rana
(http://saltorana.blogspot.com/)
Guzamadour y Oruga emprendieron la escritura de este blog cuando la espera y los nueve intentos fallidos de que Guza quedara embarazada por inseminación artificial fueron olvidados por un décimo intento exitoso. La escritura en primera persona, la ironía, la agudeza y la crítica que tenía Guzamadour (http://guzamadour.blogspot.com/), están ahora mezcladas con las vivencias de una pareja esperando a su futuro hijo.
Los dichos de la partera del curso pre-parto al que asistieron Guza y Oruga, o Gabi y Eli, son para horrorizar a cualquier futura embarazada. Las relaciones con la familia forman parte de las reflexiones, que incluye una salida del clóset de una madre como ésta:
Yo: –¡Ah! le contaste? ¿Y qué tal fue tu salida del closet? (con la tía Susy)
Mamá: –Bien, todo bien.
Mamá: –Además le dije que ella tenía que saber porque a Juan le va a tener que curar la "ojeadura".
Mamis por dos. Madres lesbianas
(http://mamispordos.blogspot.com/)
“Esto tratará simplemente de un compromiso respecto a la vida, tratará del deseo, de los temores, de la familia, del proyecto de ser madre, de la maternidad, de mi ser mamá, de la lucha diaria en una sociedad difícil, pero no imposible, en la que me ha tocado vivir”. Así comenzó el blog Roma, aprovechando para transcribir trozos de textos escritos para el primer hijo mientras estaba en la panza. Roma, la mamá y Triana, la madrina, ya tienen a Tato de 5 años y están esperando otro niño, ya van por el sexto mes. Las correspondientes salidas del clóset, la decisión de visitar al médico que las ayudará en la inseminación artificial. La historia se puede seguir casi cronológicamente. De pronto Tato se pregunta por el padre, asume primero que Triana es su papá, y hasta dice que cuando sea grande quiere ser papá, hasta que dibuja a su familia, con dos mamás. “Nada puede fallar, tengo dos mamás”, les dijo Tato a sus tíos cuando quiso convencerlos para que lo dejaran llevarse a su primo recién nacido a su casa. Si él lo dice, algo sabrá, ¿no?
Piedra libre para dos mamás
(http://piedralibreparadosmamas.blogspot.com/)
El día del niño del año pasado Ana y Paula decidieron regalarles a sus hijas mellizas, Martina y Lucía, un blog para contar sus historias de vida. Entre las entradas que cuentan cómo se inició el amor entre las madres y la decisión de traerlas al mundo, la necesidad, muy fuerte, de encontrarse con otras familias ocupa un gran espacio en este blog.
Una charla en Asociación Psicoanalítica Argentina sobre Familias Homoparentales sirvió de inicio al encuentro cara a cara, y a la conformación de una red solidaria entre familias con dos mamás. El bautismo, la búsqueda de la plaza menos invadida por “monstruitos con sus madres”, y la nueva dieta una de las mellizas: arena, papeles, palitos, piedras de la plaza, y hasta alguna “tuca” perdida. La piedra libre soltó a las otras mamás, y de los encuentros saldrá tal vez un grupo de contención, de reivindicación de derechos.
Suplemento Soy, Página 12, Año 1, Nº 5, 11 Abril 2008.
no soy la mujer invisible
soy yo
soy tu tia
soy tu hija
soy tu madre
soy tu amiga
soy tu prima
soy tu vecina
soy tu medica
soy tu alumna
soy tu abuela
soy tu sobrina
soy tu maestra
soy tu hermana
soy tu profesora
soy tu secretaria
soy tu empleada
soy mujer
soy santiagueña
y soy lesbiana
no soy la mujer invisible
recibido de: cero en conducto, santiago del estero (ceroenconductasgo@gmail.com)
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Presentación Poetas argentinas 1961 - 1980
Mañana en Buenos Aires, leeremos poemas incluidos en la Antología de Poetas argentinas preparada por Andi Nachon. Ojalá podamos vernos :)


Ediciones del Dock invita: martes 25 de marzo - 19:30
casa del escritor / lavalleja 924
Ciudad de Buenos Aires
Ciudad de Buenos Aires
Celebramos la aparición de Poetas argentinas 1961 - 1980
Leen: Gabriela De Cicco * Macky Corbalán * Laura Forchetti * Eliana Navarro * Irene Ocampo * Sonia Scarabelli *
Defendian chicas de Estados Unidos el homosexualismo
No, no se asusten, ese no es mi título, sino que lo saqué de un titular de primera plana del diario mexicano Excélsior de hace unos 30 años más o menos.
Estaba escribiendo una nota para un suplemento y mientras hice un poco de archivo me encontré con ese titular que cita Claudia Hinojosa en su artículo "Una turbulencia imprevista' en la publicación "La travesía de las mujeres lesbianas por el feminismo internacional" en coautoría con Charlotte Bunch.
Mi hizo gracia el titular, que es bien descriptivo, pero que a su vez está cargado de mucho prejuicio, porque las notas en el interior del diario y sobre todo la editorial trataba a las "chicas" de cínicas, descaradas, que pretendían inscribir su patología en la Carta de los Derechos Humanos así que como ven el título del periódico era el cínico en este caso...
Y pensaba que en 30 años, la "turbulencia imprevista" que contaba Hinojosa había ocurrido en el DF mexicano en 1975, las lesbianas hemos puesto el cuerpo, la cara, la cabeza, y algunas mucho más, por defender ese espacio que a veces es un espacio amargo, o agridulce en los medios, en la calle, entre los movimientos sociales y políticos.
Ojalá pronto podamos empezar a pensarnos con mayor autodeterminación, con más autonomía, perdiéndole el miedo a la etiqueta, como cuestión de identidad, y a la vez, dejando que la etiqueta descanse un poco y caminar libres de esas cosas que a veces se quedan rígidas y nos encorsetan de nuevo en otros estereotipos.
Estaba escribiendo una nota para un suplemento y mientras hice un poco de archivo me encontré con ese titular que cita Claudia Hinojosa en su artículo "Una turbulencia imprevista' en la publicación "La travesía de las mujeres lesbianas por el feminismo internacional" en coautoría con Charlotte Bunch.
Mi hizo gracia el titular, que es bien descriptivo, pero que a su vez está cargado de mucho prejuicio, porque las notas en el interior del diario y sobre todo la editorial trataba a las "chicas" de cínicas, descaradas, que pretendían inscribir su patología en la Carta de los Derechos Humanos así que como ven el título del periódico era el cínico en este caso...
Y pensaba que en 30 años, la "turbulencia imprevista" que contaba Hinojosa había ocurrido en el DF mexicano en 1975, las lesbianas hemos puesto el cuerpo, la cara, la cabeza, y algunas mucho más, por defender ese espacio que a veces es un espacio amargo, o agridulce en los medios, en la calle, entre los movimientos sociales y políticos.
Ojalá pronto podamos empezar a pensarnos con mayor autodeterminación, con más autonomía, perdiéndole el miedo a la etiqueta, como cuestión de identidad, y a la vez, dejando que la etiqueta descanse un poco y caminar libres de esas cosas que a veces se quedan rígidas y nos encorsetan de nuevo en otros estereotipos.
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Uno de esos días
Sí, hoy es uno de esos días... Es verano, y estamos en un final de febrero lluvioso y caluroso, bien tropical, llueve casi todos los días.
Y además es uno de esos días.
En la librería leía unos nuevos libros, bah uno nuevo, el otro era nuevo sólo para mí. "Los misterios de la Edad Media" de Thomas Cahill parece interesnte porque habla de la situación de las mujeres y lo hace contando la historia a través de sus ciudades, a la manera de un peregrinaje histórico y de aventuras a semejanza de los cuentos de Canterbury de Chaucer. Es entretenido.
Y el otro es un libro sobre 7 gatos, ahora no recuerdo bien el título, luego actualizré la entrada para citar correctamente. Allí un gatito nuevo en la familia, Bitty, le 'enseña' a su nueva dueña un comportamiento que a ella le llamó la atención y a mí también. Mientras intentaba ser aceptado por los otros gatos no se achicaba ni escondía, aguantó los golpes, los bufidos, se cayó y se volvió a levantar para seguir como si nada, siendo él mismo ante los otros, y pronto encontró que uno de ellos le hizo lugar para que comiera.
Me gustó esa historia, me hizo dar cuenta de que yo estaba ocultando mis sentimientos, para ser aceptada. Hoy me di cuenta de que mis sentimientos son muy válidos, son míos por empezar y que no quiero ocultarlos porque no tiene sentido. No hago mal alguno con ellos, y sí me hago mal a mí misma ocultándolos.
Así que lo escribo acá para acordarme que hoy, 27 de febrero de 2008, me di permiso.
Y además es uno de esos días.
En la librería leía unos nuevos libros, bah uno nuevo, el otro era nuevo sólo para mí. "Los misterios de la Edad Media" de Thomas Cahill parece interesnte porque habla de la situación de las mujeres y lo hace contando la historia a través de sus ciudades, a la manera de un peregrinaje histórico y de aventuras a semejanza de los cuentos de Canterbury de Chaucer. Es entretenido.
Y el otro es un libro sobre 7 gatos, ahora no recuerdo bien el título, luego actualizré la entrada para citar correctamente. Allí un gatito nuevo en la familia, Bitty, le 'enseña' a su nueva dueña un comportamiento que a ella le llamó la atención y a mí también. Mientras intentaba ser aceptado por los otros gatos no se achicaba ni escondía, aguantó los golpes, los bufidos, se cayó y se volvió a levantar para seguir como si nada, siendo él mismo ante los otros, y pronto encontró que uno de ellos le hizo lugar para que comiera.
Me gustó esa historia, me hizo dar cuenta de que yo estaba ocultando mis sentimientos, para ser aceptada. Hoy me di cuenta de que mis sentimientos son muy válidos, son míos por empezar y que no quiero ocultarlos porque no tiene sentido. No hago mal alguno con ellos, y sí me hago mal a mí misma ocultándolos.
Así que lo escribo acá para acordarme que hoy, 27 de febrero de 2008, me di permiso.
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Noche 5: ciudad de Salta
El camino de Cafayate a Salta capital por la Quebrada de las Conchas es un espectáculo en sí mismo.
Luego de dejar el valle entramos en la Quebrada siguiendo a la par del río, uno de los pocos que fluye de sur a norte en esta parte del paneta.
Las paredes de color rojizo, y las piedras erosionadas con formas extrañas enmarcan el río y la ruta.
La lluvia, el viento y el sol moldearon figuras. Allí se pueden apreciar el Anfiteatro, la Garganta del Diablo, le Obelisco, entre toras.
Una parada del colectivo nos permitió conocer el poblada de Talapampa. En los campos se podían distinguir viñedos.
Antes ya habían aparecido los primeros tabacales que distinguí en Salta.
Llegamos pasado el mediodía, y me alojé en el hostal La Salamanca, por Avenida San Martín frente al parque del mismo nombre, en una habitación para 6. Una vez dejé mi mochila, volví a la terminal a comprar mi pasaje para Jujuy. Cuando volví al hostal conversé un poco con una compañera de cuarto que estaba viajando por el Noroeste argentino también. Le comenté mi recorrido y me sugirió hacer noche en Humahuaca si quería llegar hasta Iruya.
Luego de la charla, y descansar un poco salí a conocer la ciudad.
A pocas cuadras está la oficina de info turística. Allí conseguí un mapa y algunos datos para poder visitar en el centro histórico.
Fui hasta la plaza central, saqué algunas fotos a los edificios que más me impactaron y comí unas empanadas en un local de una de las esquinas.
Luego retomé la caminata por la calle Caseros, que divide la ciudad en sur y norte. Llegué hasta la iglesia de San Francisco, que me impresionó mucho. Una arquitectura un poco más barroca, y una pintura muy llamativa en su fachada. Tomé fotos y completé la memoria de la cámara digital. Por suerte en un local de Fotografía conseguí otra Memory Stick, y retomé mi actividad de fotógrafa.
Seguí caminando en la siesta salteña y llegué hasta el viejo convento de San Bernardo. Otro antiguo edificio, y además muy ligado a la vida social de Salta. Las monjas que vivieron allí fueron las primeras en brindar atención en el Hospital San Bernardo que queda a unas pocas cuadras de allí, al pie del cerro del mismo nombre.
Miré mi mapa y me di cuenta de que estaba muy cerca del Teleférico, que justamente lleva hasta el cerro S Bernardo.
En la cima del cerro hay una cascada artificial, una hermosa vista de la ciudad y le valle de Lerma y algunos puestos artesanales. A pesar del calor que hacía ese día, muchas personas subían la cerro a pie o en bicicleta. Se notaba muy claro porque llegaban en un sólo charco de transpiración.
Al bajar me volví a descansar y ducharme en el hostal que queda muy cerca de allí, por suerte.
Ya de nuevo en la calle, un poco más repuesta, salí a buscar un ciber. Al pararme en una vidriera dos mujeres, que seguramente eran de los Testigos de Jehová me quisieron dar unos folletos. Les explico yo estaba parada en un local que vendía lencería erótica, más bien de esas que venden cotillón para pasar un rato divertido. Al lado había una vidirera de merchandising para rockeros y hiphoperos. Antes de iniciar la conversación una de las mujeres me preguntó si yo hablaba castellano. Le respondí que sí casi sin pensarlo. Luego me di cuenta de que no me trataron como turista sino que ya lo deben tener incorporado por si se encuentran con alguien que habla quechua o aimará. Fue una de las primeras cosas que me hizo sentir que estaba lejos de mi lugar de origen.
Cené muy cerca de allí en el local La Nona. La comida fue común pero el postre fue típico del norte: quesillo (de cabra) con cuaresmillo, miel de caña y nueces (ver foto). El quesillo es un queso de cabra que se vende en fetas gruesas, muy suave y el cuaresmillo y es un durazno que de se cosecha en la época de cuaresma, un durazno que no se desarrolla en todo su tamaño y se consume en conserva. Es muy rico.
Al terminar la cena recorrí la ciudad de noche. Se los recomiendo. Las calles están muy bien iluminadas, al menos en el centro, con faroles en los frentes de las casas. Los edificios históricos están muy bien iluminados también.
Realmente, como me dijo Adriana, Salta es una hermosa ciudad.
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Noche 4: Cafayate, Salta
No conseguí reservar alojamiento económico desde Tafí, donde me habían sugerido un par de hostales. Así que ni bien bajé del bus me metí en el hotel al lado de la Terminal de la empresa Aconquija. El confort Hotel tenía una habitación doble disponible que me salió bien cara pero que pude pagar con tarjeta de crédito.
Tenía tal alegría de poder estar por fin en Cafayate que no me importó pagar esa suma. Y ya nada pudo empañar esa alegría ni ese precio, ni el calor de la siesta, nada.
Comí en un restoraunt semi vacío de la calle Güemes, la misma calle del hotel, luego de sacar el pasaje para Salta para el día siguiente, por otra empresa, El Indio.
Mientras comía veí el noticiero de Cadena 5, y un pequeño amigo me cantó unos dulces gorgeos mientras esperaba mi comida (es el pajarito amarillo de la foto).
Luego de una larga siesta, en la oficina de información turística me sugierieron visitar a esa hora el negocio de un artista platero, y en la misma cuadra el Museo Arquelógico de Rodolfo I. Bravo. Las bodegas tienen amplios horarios de visita, pero a la tarde cierran temprano, y no eran mi prioridad ya que conocí muchas bodegas cuando estuve en Mendoza. Recorrí ambos lugares y disfruté de los dos.
Realmente recomiendo el museo arqueológico. Es una colección privada que mantiene la viuda del arqueólogo Helga Mazzoni. La colección de piezas de la cultura Sanmariana
Luego de mi chat con Gabby de ese día, fui a cenar a un comedor adonde van pobladores de Cafayate y mochileros. Se llama Nueva Nápoles y queda frente al mercado de frutas, frente a un pasaje a la vuelta de la plaza principal.
Lloviznaba y comí en la vereda, como muchos más, mientras veí el incesante trajinar en el supermercado abierto hasta altas horas de la noche.
Antes de que cerrar sus puertas pude visitar un negocio de artesanpias en al esquina de la plaza, donde compré cosas para mí y recuerdos para regalar. Allí conseguí dos diseños que espero me ayuden para poder hacerme un tatuaje a la vuelta de este viaje.
Como seguro se lo deben estar preguntando, no tomé vino. Acompañé la cena con jugo de pomelo fresco. Pero sí probé el helado de vino, en la heladería Miranda, exquisito.
Al regreso al hotel tocaban jazz bebop los Jazz Calchaquí en el local Macacha.
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Noche 3: Tafí del Valle
A la mañana fuimos hasta Amaicha del Valle en excursión. el chofer y guía, martín, nos explicó muchas cosas: el significado de unas ruinas circulares de piedra que veríamos en el camino, por ejemplo. Habló bastante antes de salir, como el coche estaba lleno de jóvenes mochileros, se escucharon varias risas al principio.
Pasamos por el Infiernillo, un punto de divisoria de aguas de cuencas del pacífico y el Río de la Plata a 3400 metros sobre el nivel de mar.
Luego de un viaje con un paisaje espectacular por los cerros llegamos a Amaicha del Valle, luego me enteré de que es una de las pocas comunidades que tienen oficialmente los habitantes originarios del valle. Ellos, los herederos de los pueblos originarios son los que mantienen una disputa con una cafayateño que tiene un museo en Amaicha, el de la Pachamama de Cruz. Esa disputa es la que no permite visitar las ruinas de los quilmes, a la salida del pueblo en la ruta hacia Cafayate.
Todas estas localidades están en los Valles Calchaquíes. Luego de comer unas ricas empanadas, volvimos a Tafí. la vuelta aunque fue por la misma ruta, tuvo otro paisaje, con los cerros entre nubes.
Apenas bajé del colectivo, emprendí la caminata hacia el otro lado del pueblo que no había visitado aún. El punto era visitar la capilla de los jesuitas, que hoy es un museo.
Para destacar, debajo del altar, que en esa época daba la espalda a los fieles, había un túnel, que permitía a los indios escaparse hacia los cerros cuando los buscaban los del ejército español.
A la salida y buscando un mirador del valle, sí otro más, decidí llegar hasta una cruz que se encuentra en una de las cumbres del cerro el Pelado, que está en el valle. No llegué a la crucecita por muy poquito, pero estuvo buena la subida hasta allí.
Ya había sacado el pasaje para Cafayate, la mañana siguiente sería otro día y otra provincia.
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Noche 2: Tafí del Valle
A poco de salir de la ciudad hacia el sur, para rodear los cerros, comienza a subir la ruta y pronto entramos en las yungas, la selva tropical de altura del norte de Argentina, que se exetiende por varias provincias norteñas.
No pude dejar de acordarme del paisaje muy similar que vi en Costa Rica cuando fuimos hasta el volcán Poás.
Mi compañero de asiento, un jovencito que iba a jugar al fútbol todos los fines de semana a Tafí y a ver su novia, me confesó que luego de un año de hacer ese recorrido todavía no se acostumbraba a la altura, el camino de cornisa, etc.. Por eso siempre viajaba del lado del pasillo, y trataba de dormir y no ver. Lo único que le maravillaba eran las piedras, que decía no había visto en ninguna parte como las que veía en Tucumán.
Llegué a Tafí pasado el medio día y la prioridad era conseguir alojamiento. Encontré muy rápido algo no tan barato, pero no me quedaban muchas alternativas. Todos los datos que me había dado Silvia estaban completos, por ejemplo.
Almorcé a pocas cuadras de ahí en lo de los Santiagueños. No pude resistirme a comer un trozo de cabrito asado mirando los cerros que rodean el valle. tomé una foto desde mi mesa para que vean lo que tenía enfrente mientras comía, escuchaba los distintos acentos de los turistas y viajeros de las otras mesas, y al cantante del restoran entonar baladas, y canciones folclóricas.
Por la tarde caminé por la ruta a Amaicha del Valle hasta el Cristo que hay saliendo del pueblo, unos 3 kilómetros más o menos en camino ascendente.
A la vuelta hice dedo y me dieron el aventón unos turistas italianos que iban en un auto alquilado de vuelta a San Miguel, venían de Cachi y Cafayate en Salta. Se quejaron del costo del alquiler del auto con la frase: "cuesta un ojo de la cara" pronunciada con acento por el muchacho, y arrastrando mucho la jota, sonó gracioso.
Cené en un comedor de los mismos dueños del hostal. Acompañé mi omelette con queso de cabra del valle con una cerveza artesanal muy rica tipo belga (Stella Artois, la frutada).
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Noche 1: San Miguel de Tucumán
Me instalé en mi hospedaje. Un lujo que me consiguió Flavia: en el colegio Catlainas a unas pocas cuadras del centro.
Caminé hacia allí por una avenida mientras observaba el movimiento matutino de San Miguel.
Si la mañana estuvo fresca, al mediodía no me quedó otra que hacer la siesta, el calor se empezó a sentir, y cómo!
Después de recorrer parte del centro histórico (Casa de la Independencia, Casa de gobierno provincial, etc.) me encontré con Silvia, amiga de Flavia.
Caminamos, me acompañò y me sugirió muchos datos y cosas para hacer en Tafí del Valle.
Tomamos helados, conocía los sabores más regionales en la heladería Blue Bell. Cenamos y charlamos hasta tarde.
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