Justicia para Natalia Gaitán, contratapa en Rosario 12

Justicia para Natalia Gaitán


 Por Irene Ocampo
La madrugada del 7 de marzo se tiñó de luto cuando Natalia Gaitán de 27 años, moría luego de recibir una perdigonada que le disparó el padrastro de su novia. Graciela, la mamá de Natalia, repitió a los medios que la entrevistaron: "la mató como a un perro". El crimen pasó a ser considerado, desde que tomó estado público en Córdoba y el país, como un asesinato lesbofóbico, caracterizado por la alevosía con la que el agresor disparó desde una corta distancia hacia la víctima, quien tenía desde hacía un año una relación amorosa con la hija de su mujer.
Natalia y su novia, de quien no se conoce el nombre verdadero para preservar su intimidad porque aún es menor de edad, habían comenzado a convivir, y esa situación no fue tolerada por el padrastro de la más joven, quien había ido a buscarla hasta la casa que compartían para que volviera a la casa de su madre. Una amiga de Natalia fue hasta la casa de los padres de su novia, a una pocas cuadras en el barrio Parque Liceo, de la ciudad de Córdoba. Allí entabló una fuerte discusión con la mamá de la joven. La demora preocupó a Natalia quien se acercó hasta la casa para buscar a su amiga. La discusión ahora la involucró también a ella, y el padrastro de su novia, entró en la casa, buscó el arma, y cuando salió al patio le disparó desde una muy corta distancia en el hombro izquierdo.
El impacto la dejó tirada en el suelo, y así la encontró su madre cuando llegó hasta el lugar alertada por vecinos. Graciela intentó en vano que un móvil policial trasladara a su hija herida gravemente y con mucha pérdida de sangre hasta el hospital más cercano. Hubo que esperar una hora la ambulancia pública. Ya en el establecimiento médico, fue intervenida quirúrgicamente, aunque no recibió el diagnóstico con la tecnología que la gravedad del caso requería, análisis de las arterias comprometidas en la herida por ejemplo, esos aparatos estaban rotos en el hospital. Algunas horas más tarde Natalia no resistió más y falleció. Las injusticias continuaron, haciendo más traumática la situación de su familia, porque no pudieron retirar su cuerpo hasta más de un día después, en avanzado estado de descomposición, a causa de que la morgue tenía el aire acondicionado y las heladeras rotas.
Graciela Vázquez no deja de señalar cada detalle que hace de la muerte de su hija un crimen simbólico: Natalia era lesbiana, pobre, y además buena gente, solidaria. Había sufrido la discriminación que la sociedad suele imponer a quienes no sienten ni desean como las normas lo permiten. Por eso no quiere sólo llorar su muerte o aguardar a que la justicia condene al asesino, Daniel Torres, el padrastro de la novia de su hija. Quiere que este crimen sea considerado por la justicia como un crimen por discriminación de género, para que se visibilice en nuestro sistema judicial lo que su hija sufrió en vida e incluso luego de fallecer, cuando se hizo la autopsia para determinar la verdadera causa de la muerte, y detectar si antes del deceso Natalia había estado afectada por alguna droga, alcohol, o si alguna otra causa había provocado su muerte más allá del impacto de la escopeta con que Torres la fusiló.
Graciela habla como militante social, pero también como madre que supo acompañar a su hija, que supo darle contención cuando lo necesitó, cuando intentó suicidarse y la mandaron a un psiquiatra: "Natalia tuvo el acompañamiento de sus padres, mientras vivió mi marido, y luego el mío cuando quedé viuda". Su deseo es que los padres de chicos y chicas lesbianas y homosexuales comprendan a sus hijos, los acompañen, porque sabe que la sociedad los discrimina. Natalia, o Pepa, como la conocían en el barrio, era muy querida y respetada por ser tan solidaria. Incluso el mismo agresor, cuando necesitó trabajar recibió la ayuda de Graciela, quien tiene un comedor comunitario en el barrio, y fue allí donde se conocieron Natalia y su pareja.
El crimen de Natalia no sólo movilizó a las agrupaciones de la diversidad de la ciudad de Córdoba. También a nivel nacional desde distintas agrupaciones de lesbianas se han hecho eco y se inició una recolección de firmas para pedir por justicia y para visibilizar lo sufrido por Natalia, un ejemplo más de las discriminaciones de las que las lesbianas pobres y marginadas son objeto en nuestro país.
El jueves 18 de marzo por la tarde será la primera marcha por el barrio Liceo en la ciudad de Córdoba. Marcharán con la consigna: "Basta de violencia contra lesbianas, gays y travestis. Justicia por Natalia". Es de esperar que en otras ciudades de Argentina se acompañe esta acción el mismo día y a la misma hora. El blog http://www.bastadelesbofobia.blogspot.com/ publica el pronunciamiento "Fusilada por lesbiana" y junta firmas en la casilla de correo: tanmalacomobuena@gmail.com.

crónica de una soltería


pasaron ya doce meses, un año, desde que le dije a Gabby que no podía seguir dando más a la pareja que tuvimos durante más de 15 años. Fue luego de un proceso que implicó más de un año de tomarme dos grandes impulsos con calma, pero sin dejar de respetármelos: quería estar por mi cuenta, y vivir en mi propio lugar.
Y desde entonces, casi a los dos días de ese momento de salto al vacio que fue haberlo dicho para mí, viví uno de los períodos más vertiginosos de los últimos años.
Me mudé sola, mientras compartía el espacio con la Biblioteca lésbica. Intenté mantener mi vínculo con Gabby, lo intentamos, creo que lo estamos logrando. Y luego de muchas inseguridades, incomodidades, e incertezas, creo que puedo decir que mantuve muchos de los vínculos, amistades, y afectos que tenía de cuando estaba en pareja, y que hice varios nuevos, y profundicé otros durante este año.

Y lo que siento es que casi nunca estuve sola. Mis amigas nunca me lo hicieron sentir, aunque ellas estuviesen a muchos kilómetros de distancia. Nunca me faltó la palabra, escrita muchas veces, que me permitía hacer pie de nuevo, cuando me parecía que me cansaba peligrosamente de mover los brazos y las manos para mantenerme a flote.

Y aunque siempre sentí que lo que quería hacer estaba acompañado de mucho amor, del mío propio, y de mis afectos más cercanos, cuando el amor llegó me dejó asombrada, sonriente y un poco vergonzosa, porque fue a partir de mi poesía.

Y esa poesía, más toda la otra que llegó me llenó, me lanzó por los cuatro costados, o más, a veces. Y que hoy atraviesa mis días como el viento.

Y este nuevo ciclo que está comenzando a partir de vaya una a saber qué, lo estoy sientiendo muy bueno, muy lleno de sorpresas buenas y no tanto, pero que las recibo con la mejor onda también, porque siempre puedo aprender algo nuevo de mí misma.

Y entre todo esto, mi vieja, doña Irene, que se apareció de nuevo por mi vida, y que me hizo tanto bien, para poder rehacer nuestro vínculo desde el más genuino afecto.


Voy a intentar nombrar a quienes estuvieron conmigo más cerca o más lejos, pero que de alguna manera me hicieron sentir su acompañamiento. Cecichun, hermana alokada; Gabrielaa., hermana power; Clo, hermana linda; (las tres son mi guardia escorpiana) ;p
Euge, compañera de muchos caminos; Fabi, compañera desde las serranías; Kamala, hermana feminista cuyana; Sonia, la hermana periodista. Maga poeta, un amor así, no se termina.
Natalia, por la confianza para encarar el proyecto de alquilar juntas. Mauricio, un jefe que sabe escuchar. Roberto y Laura, por la buena onda para cobrar el alquiler.
Mis queridas Gal y Ann, hermanas villenses, con quienes pudimos al fin reencontrarnos después de tanto tiempo. Vale, hermana patagónica queer. Macky, hermana poeta neuquina.
Un super gracias a quienes me dieron refugio en mis paseos por ahí: Gaba, Fabi, Clo, Mel, Canela, Claudia V..
Un gracias enorme a las queridas/os amigas/os con quienes me reencontré, o con quienes al fin pude entablar un diálogo sincero y afectuoso: Martita M., Marta Cw., Amanda, Claudia V., Josefina, Mauro.
Y ahora sí, un super gracias especial a mis compañeras del grupo lésbico Las safinas, con quienes pude entablar un vínculo afectivo-familiar super importante para mí.

2009-10 de marzo-2010

Poesía cosecha enero 2010

Te abro mi pecho
a tu voluntad
de ser nosotras
aquí en el vendaval
ahora que vos
no sos libre del todo
ahora que yo
tengo ganas de ser
otra


* * *

una boca sobre otra boca
la tuya sobre la mía
sube el deseo
que quiere escapar
del mapa ya trazado

un designio se atisba
el de ser un breve canto
de hembras en celo
en el fin de un tiempo
atrás de lo que no puede ser dicho
debajo de lo que no se puede ver


* * *

escribo sobre tu ausencia

nunca te vi borracha
y sin embargo sentí tu aliento
alcoholizado en mi lengua
el temblor de tu cuerpo
en mis brazos
la tensión de los músculos
de tu espalda
el calor de tu piel
abrasada de deseo

y sucumbí
yo también
a la pasión
encontré tu calor
tus manos acariciando
mi piel
tu lengua de mariposa
que va hacia el fuego
la comba de tu cintura
sobre mi sexo

acabé en tu boca
y en tus dedos
pero no fue lo mismo
para vos

la lucha contra el poder
del pasado sobre tu cuerpo
no es sólo tuya, ¿sabías?

escribo porque no estás
porque no sé si alguna vez
volverás a estar como esa vez

si mi lengua en tu sexo
si mis dedos en un punto
que se parece al interruptor
que enciende tu sol

si hoy es otro día más
sin vos
sin tu calor
sin tus caricias
alborotando mi piel

yo voy a ser yo
otra vez
en cuanto sepa
cómo exorcizar
tanta pasión
acongojada
enrollada
como una serpiente
en el canasto del
encantador

tu mano se aferra a mi mano
yo soy la dragona
pero vos tenés las garras



* * *

Me seguís buscando
no podés controlar
un impulso
más fuerte que vos misma
y me buscás
me preguntás cómo estoy

lejos de vos
así estoy
sin tus besos
sin tus caricias
como si nunca
te hubiese tenido
como si todavía
te estuviese esperando


* * *

Cuándo detenerse
no es lo que más
conocemos
cuando se trata de nosotras
No hay límites
¿o sí los hay?
¿dónde estás ahora
que te necesito?
Lejos no es límite
suficiente


* * *

Abrazarla
sostenerla en mis brazos
acariciar su espalda
enredar mis dedos en su cabello
y besarla suave y tiernamente
como si fuésemos
la que se enamoró
y la que logró enamorar

y no las amantes
furtivas
que no quieren
ni mencionar
la palabra
tiempo
ni futuro
ni seguro

lenguaje prohibido
es el código del enemigo
en esta guerra contra
todo lo que no podemos
contra todo lo que
dice no

las manos llenas de caricias
así quedarán
los brazos tensos a punto
de abrazarte
una vez más
se aflojarán

no hay mucho más para dar
la economía del error
fija sus normas
y nosotras
no hacemos más que acatar


* * *

Me gusta lo que hacés
lo que hiciste hasta acá
me encontraste en la poesía
y nos conocimos entre libros

cuándo siempre parece
demasiado para preguntarle
al destino

pero a veces apresura
el deseo de acomodar
todo prolijamente
en una sucesión
lógica

y mis brazos se abren
para abrazarte en el amor
y la dulce pasión
crece sin medida
y se alimenta de
las palabras que
convocamos
desde nuestros
deseos de ser
nosotras
y además otras


* * *

Enero se demora
en cada beso
toma esa forma
suave y húmeda
tibia y carnosa

enero es
cada posibilidad
de tu beso
en mi boca
tres, seis, diez milagros
uno atrás del otro

y esa piel de verano
con su calor
me acerca
me llama
a que saque
todos mis instintos
mitológicos
mis escamas de dragona
en celo
de criatura en vuelo
alrededor de la fogata
más mítica y recóndita
que aparece y se desvanece
a su propio ritmo

es este otro tiempo
indefinido
en el que nos abrazamos
como si no fuésemos
a vernos nunca más
o no fue siempre así?

hoy recuerdo
ese fin de semana
de despedidas
infinitas
y tu insistencia
temeraria
para burlar
día a día
hora tras hora
un destino de lejanía

y el deseo creció
atravesó confines
desérticos
campos sembrados
de obstáculos
de imposibles
de lo más improbable
como el amor

y los días se estiran
como si un reloj
de arena de goma
se meciera
por la curva de tu cintura
y rodara el polvo
de las horas y los minutos
acompasados
por el ritmo
de nuestros corazones
palpitando en secreto

ocultas al sol
brillamos
con luz propia
entre polvos mágicos
como polvo de estrellas
y fuegos artificiales
toda una artillería
pesada contra
el olvido
el nunca jamás
y las lágrimas
que a veces
quieren mojar
la pólvora
deshacer la arcilla
horadar la piedra
que pisa el fauno

enero
cae por su propio peso
sobre el colchón
tendido como
alfombra mágica
cuando nosotras
hacemos de cuenta
que sabemos volar
sin equipaje
sin ropas
sin brújula
que anuncie
un destino probable

TITA te invita!


Cooperativa Poética Política TITA invita:

a su primera Kermesse literaria del año



Presentación poética lenguaraz

Poesía en movimiento



viernes 8 de enero 2010, 21 horas

lugar: Rioja 674, 1º B

(TITA expone literaturas, muestra artes en asociación política, anticipando el bicentenario queer)

difundan y confirmen presencia
341-3087418
341-6029640






actividad autogestiva, libre y felizmente gratuita

Reseña de 'Autoficción' por Maia Morosano

Muchas gracias Maia! :)



Autoficción: una fábrica de palabras, una fábrica de recuerdos.

publicado por Maia Morosano un 14 diciembre 2009

¿Qué es la memoria? ¿Qué es la experiencia? ¿Qué son las palabras sino una red de fotografías capturadas por el recuerdo? Son esas fotografías y no otras las que elegimos para crear el mundo, porque el mundo no está creado, lo creamos nosotros, con la palabra, mejor dicho, con el peso de la palabra que surge de adentro, porque las palabras pesan y caen como gotas cargadas en la tierra. La tierra de Irene a veces está seca, a veces está húmeda esperando ser gozada. Siempre la tierra que nos nace, siempre la tierra que nos pare. La palabra cae en la tierra y rueda, se esconde en una hendidura y crece, se hace viento y grita por el hambre, por la ausencia, por el cuerpo.
Autoficción está lleno de palabras y de fotografías que esperan ser poseídas, que esperan ser tocadas, acariciadas, palabras vivas, palabras que esperan a un lector abierto que las abrace como la tierra y que las chupe y que las trague, y bien adentro las sienta, las haga suyas, las transforme.
El ritmo de los versos nos envuelve, somos tierra porque nos escuchamos en la tierra, somos agua porque nos escuchamos en el agua. Poco a poco nos hacemos palabra, poesía, verso, ¿y dónde están nuestras manos que tomaban el agua de la fuente? Están en el suelo cantando a la tierra y al río: “Señor/ Gran Paraná,/ devuélveme mis sueños./ Te pagaría/ con mi salario de lágrimas,/ con agua salada/ te pagaría,/ si lo pudieses aceptar…”.
Autoficción es un canto también al nacimiento y a la madre que escucha y no importa si un sistema perverso nos niega el pan de cada día, porque ella nos abraza y nos da de su vientre, que es más que comida: es amor.

Los pies de mi madre
fueron alguna vez
mi punto de apoyo
mi espejo.

Viajar
a las lejanas
tierras
del deber
sobre ellos
no pudo ser mi lema.

Pero amé sus pies.

Marcados por el recorrido
de pasillos de hospital.
Huesudos y venosos.
Pedestales esculpidos
por la que los lleva puestos.

Mirar sus pies
y experimentar la piedad
eran una sola cosa.

Comimos
gracias a ellos
nos vestimos
gracias a ellos
y sufrimos
con ellos.

Yo conocí el cielo
cuando conocí los pies de mi madre.
Y sentí el dolor que ellos sentían.
Y lo único que deseaba
era tomarlos
entre mis manos
para darles alivio.

La tapa del libro es una mujer hecha de retazos, de recortes diferentes, coloridos, amalgamados por la figura, por el cuerpo, quizá por el recuerdo y la experiencia que conforman ese cuerpo.
Las poesías de Irene Ocampo nos ofrecen una mirada fuerte, penetrante, una mirada que nos atraviesa y nos desnuda, una mirada que remonta voces, historia, vida. ¿Qué somos sino la tierra que chupa de la memoria? ¿Qué son las palabras sino una fábrica de recuerdos? ¿Cómo vamos a vivir si no creamos nuestra autoficción, nuestra historia, nuestra forma de ver y tocar el mundo?

Autoficción
Irene Ocampo
Hipólita Ediciones
Año de edición: 2008

Navidad en el taller. Contratapa en Rosario 12

Jueves, 17 de diciembre de 2009
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Navidad en el taller

Por Irene Ocampo
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Un taller es un taller. Pero este no es un taller común.

Hace dos años que con la Negra salimos a bailar todos los 24 de diciembre, después del brindis. No importa con quién andemos, y si estamos solas más todavía.

A veces nos encontramos una hora antes de que abra el boliche. Es uno que pasa cumbia y ahora, después de que le insistimos un montón, también rock nacional.

El lugar es bastante horrible, como todos los boliches que conocemos. El dueño es un delincuente peor que Chabán.

Yo tenía ganas de bailar acumuladas desde la semana anterior que no había podido salir. Esta vez, se nos unió la Colorada, que andaba suelta y con ganas de divertirse. Por suerte yo también. Nos llevamos muy bien, somos del mismo signo, yo le llevo dos años. Cuando ella está deprimida, yo también, y cuando yo me enojo, a ella también le agarra la loca, y nos peleamos juntas. La Negra, que ya nos conoce, nos deja tranquilas.

La Colo trabaja en el taller de electricidad del automotor del padre. Le va bien, cuando se murió el viejo, ella ya tenía un montón de experiencia, y pudo mantener la clientela del padre y llevarse algunos clientes del taller donde laburó antes. Desde que murió el viejo, festeja Nochebuena en el taller con sus compañeros y familiares y vecinos.

Me gusta la Colorada, desde hace mucho. Y ella me quiere por temporadas. Ya éramos amigas, cuando conocimos a la Negra. A ella le costó entender cómo podíamos ser amigas, y a veces amantes, pero se acostumbró... Bah, más o menos.

Bailamos separadas hasta eso de las tres y media, y cuando fuimos al baño juntas ella me preguntó: "¿Qué te parecen unos lentos?" Yo le dije: "¡Dale!". Y salimos de la mano.

Esperamos hasta el tercer tema, justo con ese de Patricia Sosa que dice: "Esta noche no me pidas nada/ Solo endúlzame los oídos".

La Colo estaba tan linda, de pantalón, como siempre, y una camisa azul Francia de seda que le quedaba un poco ajustada. No hicieron falta muchos más temas, al tercero nos miramos y ya estábamos saliendo para el llerta.

Y aunque un taller es un taller, éste no es un taller común. En la oficina hay un sofá cama que la Colorada usa a veces cuando se tiene que quedar alguna noche ahí.

Ella se me acercó y sentí un latido frenético adentro mío.

Un saxo entibiaba las paredes con fotos de esas que hay en los talleres de autos...

Su boca en mi boca se convirtió en vino del mejor.

Los pies desnudos tocando la otra piel. Roces. Unidos rodeaban la espalda de la otra.

Ella quería ser llevada a la cúspide del placer. Y yo no quise resistir su pedido: "Te espero, y llegamos juntas", me dijo.

Sacudidas, tirones, mordiscos. A la tierna vehemencia de encontrarse en el movimiento, en el músculo tenso que aprieta y las manos que acarician. Así ella devoraba mi deseo. Con boca y dientes, con ojos en los míos, habitándome otra.

No era la novedad del lugar lo que hacía de este momento, uno distinto. Había algo que no se podía tocar que me subía desde el pecho hasta la garganta, como una energía, como una emoción.

No creo que fuese la sidra que había tomado en el brindis. Ni tampoco los petardos que cada tanto se escuchaban que tiraban los vecinos. De una eran los besos de la Colo que me producían un efecto embriagador. Y era su piel sobre mi piel, expandiendo mi cuerpo más allá de mí. Y era el calor veraniego de las fiestas de fin de año aumentado por el calor de la pasión.

Y era todo eso, y también algo más.

"Feliz Navidad, amor", me dijo en el momento en que volví en mí.

Se descorrió un velo. Descubrí a la otra Colorada.



ire.ocampo@tau.org.ar

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Presentación “No es amor” de Patricia Kolesnicov en Rosario



Presentación “No es amor” de Patricia Kolesnicov

10 diciembre 2009, Centro Cultural Bernardino Rivadavia, Rosario.

Por Irene Ocampo

Siempre es una alegría la presentación de un libro. En este caso la novela que se presenta hoy es de una amiga, lo que agrega otra alegría más al acontecimiento. Que sea además en esta ciudad y compartido con tanta gente querida, hace de esta presentación una celebración.
Además de la cercanía que la aparición de la novela de Patricia me provoca, quiero compartir con ustedes algunos aportes que “No es amor” viene a brindar a la literatura argentina, a la narrativa que tiene como eje a la relación amorosa y apasionada, más precisamente en este caso, entre dos mujeres.

En nuestro país, desde la aparición de “Monte de Venus” de Reina Roffé en 1976, y su censura, las novelas de temas lésbicos, han tenido que sortear un arduo camino. El común denominador es que no se visibiliza, ni se tiene en cuenta la sucesión de títulos que han nutrido a la narrativa local con la temática. Sylvia Molloy, María Moreno, Emma Barrandeguy, Alicia Plante, María Felicitas Jaime, Lucía Puenzo, Liliana García Carril, entre las mujeres, y César Aira, y Guillermo Saccomano, por nombrar sólo un par de autores varones, han aportado una no muy larga lista de novelas, que en definitiva forman este corpus.
“No es amor” de Kolesnicov comparte algunos rasgos comunes a las otras novelas que hablan del amor entre mujeres en nuestro país, y también aporta singularidades que enriquecen este conjunto. La pasión que aparece en un comienzo está atravesada y atraviesa a la política. La lectura en clave de la perspectiva de las mujeres le da a este tema común en la narrativa local, un nuevo aporte. Florencia Kraft, una de las protagonistas de “No es amor” es un animal político, una mujer pública.
El amor y la política son los elementos que se mezclan con uno de los sentimientos más poéticos de la humanidad. La razón abandona la escena. Pierde por knockout. La pasión arrasa. Y lo que parece apenas un pensamiento, una posibilidad, la extraña aparición en el silencio de un laboratorio, y que pasa a ser una semilla plantada en tierra fértil. La semilla sin embargo fue modificada genéticamente. El paradigma cambió.
María y Florencia se conocen a fines de 1986, tres años después de la vuelta a la democracia en Argentina, en Buenos Aires más precisamente. La primavera democrática está en su apogeo, y Florencia es parte de ese movimiento enfervorizado. Cuando ese período y todo lo que implica decaiga, ella buscará nuevos horizontes que la llevarán lejos del país. El regreso, a Buenos Aires, también es un regreso a María.
La militante que se fue, vuelve hecha una mujer que cruzó el charco, vio y vivió Europa y regresó. En ese momento, entre lo descolocada que está, buscando cómo y desde dónde rearmar su vida acá, la posibilidad de una relación con María sucede. Un principio cauteloso, pero muy atractivo, se convierte en un apasionado torbellino. Afuera el mundo está cambiando, y parece que cambiara al ritmo espasmódico de los encuentros de María y Florencia.
Novela en primera y segunda persona del singular, el ritmo es sostenido por el incesante juego del cambio de voces y perspectivas. En esta página habla, piensa, sufre, desea, María. En la siguiente, Florencia putea, piensa, se acuerda de María, vuelve a putear, se duerme luego de esperar larguísimas horas un llamado que nunca sucede.
Y cuando los momentos de María con Florencia acontecen, son contados por una de las dos. Así conocemos cómo se ven mutuamente. Cómo se desean, se tocan, se besan. Aunque para eso tuvimos que entrar en la mente de cada una, o sea, llegar hasta casi la primera mitad de la novela.
Si bien, “No es amor” comparte el momento histórico que “El cielo dividido” de Reina Roffé exploró con su coro de personajes femeninos, Kolesnicov aporta otra mirada, y sobre todo se concentra en el sentimiento amoroso apasionado que viven María y Florencia.
“La pasión está en algún lugar entre el miedo y el sexo” escribió Jeannette Winterson a través de Vilanelle, la protagonista de su famosa novela “La pasión”. Y también arriesgó “La pasión no es tanto una emoción como un destino”.
Florencia podría refrendar las palabras de Vilanelle, la tierna hija del gondolero. Las dos comparten la singularidad de un cuerpo extraño, y, cada una a su modo, se entrega a la búsqueda que le permita recuperar el corazón que ha perdido. “Haber constatado que, después de María, el ratón Pérez se había llevado mi corazoncito de leche. Tener nostalgia de él, no de ella”. Piensa Florencia, mientras se pasea por la inauguración de una muestra, diez años después de su partida, entrada ya en el nuevo siglo.

Video 1

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Presentación No es amor de Patricia Kolesnicov en Rosario


La periodista y escritora presentará su primera novela "No es amor"
(Suma de Letras, 2009) el Jueves 10 de diciembre de 2009 a las 20
horas en el Centro Cultural Bernardino Rivadavia, San Martín 1080,
Plaza Montenegro de la ciudad de Rosario, invitada por Germinal
Libros, Biblioteca Lésbica y RIMA (Red Informativa de Mujeres de
Argentina).

Gabriela De Cicco junto a Irene Ocampo serán las presentadoras. La
autora y Olga Viglieca leerán fragmentos de la novela que habla de la
pasión entre María y Florencia en la Argentina de los años '80.
Patricia compartirá con el público este momento tan auspicioso, ya que
recientemente presentó su libro en México, en la Feria del Libro de
Guadalajara, en la que tuvo una presentadora de lujo: nada menos que
Laura Restrepo.
La autora escribe habitualmente en la Revista Ñ, y en el blog:
http://weblogs.clarin.com/revistaenie-unmillondeamigos/

La actividad es libre y gratuita.

Elogio de la desnudez. Contratapa en Rosario 12

Martes, 1 de diciembre de 2009
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Elogio de la desnudez

Por Irene Ocampo
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Me gustó desde que la vi la primera vez en el locutorio. Su cabello renegrido, apenas ondulado cayéndole por la espalda, los hombros. Los gestos de la cara tan atentos a la pantalla de la compu. Nos encontramos varias veces más en el cyber. Solía pasar un rato después de su entrenamiento de hockey, así que dejaba el bolso y el palo atrás del mostrador para que se los cuidaran porque decía que había perdido varios en los cyber por donde solía andar. Así era, si se concentraba en la compu se olvidaba de todo...

Yo sentí algo una vez que le pedí ayuda para poder editar unas imágenes. Se me acercó y sentí la vibración de su cuerpo de deportista, ¿o fue el calor de sus manos cuando rozó la mía mientras usaba el ratón? Yo pensaba muy rápido, debía asimilar sus indicaciones y a la vez pensar en una estrategia para invitarla a tomar algo, o acompañarla hasta la parada del bondi, o qué se yo, y en esa ebullición pestañeé, y ella giró su cabeza para mirarme, y me sonrió como si entendiera el alboroto de mi mente. Entonces me dijo: "Qué lindos ojos tenés".

La luz tenue y mortecina del salón lleno de computadoras. La temperatura como de invernadero, propia de ese sitio con todos esos aparatos encendidos. Además, el calor de los cuerpos de los cybernautas sudando mientras se jugaban la vida en las calles llenas de delincuentes pixelados, o en las canchas de fútbol en pantalla gigante. en medio de todo eso, también aumentaba mi temperatura corporal, ¿o era apenas calentura?

Varias veces le pedí que me ayudara con alguna de las compus de mi laburo. Son muy viejas, pero para internet y escribir alguna que otra carta sirven. No tenemos jueguitos ahí. El sábado la pasé a buscar yo por el cyber en el que se quedó jugando mientras hacía tiempo esperándome. Me invitó a jugar con ella. ¡Ni loca!, le dije. Yo del Pacman no pasé, y me muero si tengo que matar un bicho que me está persiguiendo. A ella le encantan esas cosas...

Caminamos un poco, aprovechamos que ella andaba sin bolsos que cargar. A esa hora ya se comenzaba a sentir el movimiento tan distinto de la tarde del sábado que preanuncia la noche de joda, de baile, de cenas con amigos. Charlábamos de cómo nos había ido en el día, el laburo, las cosas con su familia. También mirábamos chicas. Hacíamos chistes sobre quién podría salir con otra chica, quién parecía torta de acá a la China, o quién nada que ver, pero que valía la pena intentar decirle algo. Esa noche, nosotras no saldríamos, así que imaginábamos situaciones que sólo serían eso, palabras, escenas inventadas. Nos reíamos mucho.

La invité a mi casa a tomar unos mates, yo, ella sólo tomaba agua. Y tuvimos al fin nuestro encuentro. Parece que la hora jugando la inspiró porque empezó a desvestirme y a decirme cosas relacionadas con la computadora.

"La piel es como lo que ves cuando navegás por internet. Si tocás acá, me dijo rozando sus dedos sobre mi pecho izquierdo, parece que se abre otra ventana, ¿no?". Y yo le decía que sí, porque parecía que me sumergía en otro mundo. Mientras íbamos perdiendo ropas y ganábamos desnudez.

"Cuando te doy un beso, es como que abro un programa nuevo, ¿no te parece?". Y otra vez yo le decía que sí.

"Debajo de la piel hay un sistema nervioso y venas y arterias que nos transmiten sensaciones, con las páginas de internet pasa lo mismo..." Yo me la quedaba mirando cómo me lo demostraba, haciendo click sobre los puntos más sobresalientes de mi cuerpo desnudo. Besándome como si estuviese descubriendo un nuevo programa. Rozando con sus dedos rincones a la búsqueda de tesoros escondidos.

Adrenalina que subía de nivel, mientras me perdía en la piel de mi jugadora de hockey transformada en una tan peculiar profesora de computación. Mi Luciana Aymar propia había cambiado el palo por un ratón de piel, saliva, músculos en tensión. Y yo aprendía el nuevo lenguaje mientras navegaba por su piel. Pasábamos de nivel en el juego erótico. Sumábamos puntos de energía sexual mezclada con caricias, besos, gritos y gemidos.

"¡Sí, sí!" Monosilábicas nos volvimos. "Clickeame, clickeame, por favor". Nunca pensé que podría desear tanto tocar la piel de otra con mi piel. Límite corporal impreciso que abre mundos, sensaciones. Salimos de una aplicación antes de que el ritmo significara más que el frenesí. Y así, pasando por distintas versiones, llegamos a abrirnos una a la otra.

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Estallando en pieles. Contratapa Rosario 12.

Martes, 17 de noviembre de 2009
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Estallando en pieles

Por Irene Ocampo
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Solas estamos aquí. El viaje que emprendimos desde aquel "me gustaría que nos veamos" apartó los temores. Hasta acá llegué por vos y por mí también. De nuestro camino recorrido nos sorprendimos más de una vez. Y el cara a cara, el frente a frente desmiente todos los supuestos. La realidad supera a la ilusión.

Demoramos las caricias hasta que ya no pudimos más. Las manos se tocaron con tibieza y timidez. Supimos del calor, de la intensidad del deseo, por esa mirada y por el pulso en la punta de los dedos. ¿O fue el beso el que inauguró el paso a las lenguas, los labios, la pasión desbordando en líquidas bocas?

Caprichos de mujeres. La luna espejándose. Dos que se abren al misterio. Y la música que suena en ritmo de balada, tropical y sensual. Aclimata la voz dulce la noche que se debate entre nubes de tormenta, y vientos que remueven lo más viejo y arraigado.

Abrazo que acerca la piel al roce, al conocimiento y al reconocimiento de una en la otra. Ritmo cardíaco apasionado.

Amor I love you cantamos con Marisa. Y la alegría se expande desde las almas, las miradas, las sonrisas, las bocas se buscan y comienzan el juego de ir y venir por la piel de la otra.

Intenso es el sabor de tu boca en la mía. Como la calidez y tersura de tu lengua, que no sabe y quiere conocerme. Saber de mis reacciones, de mis sabores, de lo que me lleva al delirio y lo que me eriza.

Cóncavas y convexas. Sintonía de cuerpos hablando en su propio idioma. ¿Será esto el estallido del deseo? Porque ya no sé más si estoy arrodillada, de pie, o a punto de caer en tus brazos, otra vez.

Y una vez más, y otra más. Y las ropas que empiezan a buscar dejarnos desnudas, prefieren que las dejemos olvidadas por el piso, sobre la mesa, en una silla. Los zapatos quedan tan bien estacionados en el living.

Y se hizo muy corto el camino hasta tu colchón. ¿O en realidad no caminamos? ?¿a ver hasta dónde llegamos?? La pregunta queda sin respuesta. ¿O el ilimitado goce puede responderte? ¿hasta donde vos quieras?

Me acuerdo de María Gabay, cuando habla del espejo, de todo lo que se dice sobre dos mujeres amándose, y ese juego tan poético, psicológico... Y de cómo es tan real esa imposibilidad. No hay espejo. Somos dos, y distintas. Y si encajamos es por puro movimiento acrobático. Sos la red que me sostiene. Caída libre hasta tus manos que enciende en mí la ardiente búsqueda de tu placer.

¿O es esa boca semiabierta y tu mirada en mis labios la que me dice: este es mi gozo?

Puertas y ventanas abiertas. Luces encendidas. Sólo hay controlado desborde, desenfreno, movimiento continuo. Vos, abierta en mi mano. Yo, abierta en tu boca.

Sigo siendo la viajera. Y querés saber de mi peregrinar. Yo no le canto a la luna, tampoco, sólo porque alumbra. Le canto porque ella sabe de mi trajinar. Y vos querés que te cuente de mi viaje interplanetario hasta vos. Te hablo y te exitás. Parece que respiráramos el aire de un planeta extraño. Una atmósfera que sólo tiene energía sexual. O en elementos de este tierra, aire que alimenta la llama. ¿Oxígeno que se entrega a la combustión? Seguramente me equivoco, porque hay llamaradas de todos los colores. Hay adentros y afueras. Entramos. Salimos. Doblamos la curva del placer. Encontramos a la vuelta una cima por remontar. Caemos al valle húmedo. Nos adentramos en esa mata que reverdece otra vez más la intensa búsqueda del éxtasis. Y los ojos ya no ven nada más. Todo es puro tacto, y calor. Te resbalás sobre sobre mí. Me deslizo hasta vos como si me derritiera.

¿Y cuándo dejar de acabar?

No hay respuestas fáciles. Se pulsa el alegre gemido. Tu boca abierta, el cuello en tensión, el pecho abierto y tu piel que estalla en mi piel. Cantan las aves tan extrañas para mí, que soy del planeta del litoral. Amanece otra vez en la ciudad. Esto no es el fin. Esto es apenas el comienzo.

ire.ocampo@gmail.com